19 de marzo de 2026
Buenos Aires, 24 C

Dos petroleros rusos rumbo a Cuba durante el embargo energético de Estados Unidos

La crisis energética en Cuba ha llegado a un punto crítico en décadas: prolongados apagones, hospitales que han suspendido actividades y una economía afectada por la escasez de combustible. En ese contexto, dos petroleros procedentes de Rusia se dirigen a la isla, lo que podría poner fin a más de tres meses sin suministros externos confirmados.

La posible llegada de estos cargamentos ha sido vigilada por plataformas de seguimiento marítimo y por firmas de inteligencia comercial pese a la presión diplomática y las sanciones de Estados Unidos.

Registros de MarineTraffic indican que ambos buques declararon inicialmente destinos fuera de Cuba —por ejemplo, el Sea Horse aparece con destino a Boston—, pero su trayectoria real y los análisis de observadores independientes plantean interrogantes sobre su destino final.

El uso de rutas indirectas, la manipulación del sistema de identificación automática (AIS) y los cambios de bandera son prácticas detectadas por los sistemas de monitoreo que, según expertos, buscan dificultar la aplicación de sanciones.

Maniobras de evasión

El Sea Horse, un petrolero con bandera de Hong Kong, ha sido objeto de seguimiento desde principios de febrero. Informes de la firma de inteligencia marítima Windward, citados por AFP, indican que el buque habría recibido una transferencia de alrededor de 190.000 barriles de diésel ruso frente a las costas de Chipre. Luego cambió varias veces el destino declarado en los sistemas de navegación: en distintas etapas figuró rumbo a La Habana, a Gibraltar y, finalmente, a Boston.

En tramos largos de su ruta, el Sea Horse apagó su señal AIS, una táctica que reduce la visibilidad de su posición y que en el sector se identifica como una práctica de evasión.

Windward también señala que el Sea Horse carece de seguro expedido por compañías occidentales, lo que suele asociarse a operaciones que buscan eludir sanciones. La ausencia de esa cobertura complica reclamaciones en caso de accidente y facilita operar fuera de los circuitos habituales de control financiero y legal.

Por otra parte, el Anatoly Kolodkin, un petrolero ruso sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, zarpó del puerto de Primorsk a principios de marzo. Datos de la firma Kpler, citados por The Guardian y Financial Times, señalan que transporta unas 100.000 toneladas métricas de crudo Urals —más de 725.000 barriles— con destino a la terminal de Matanzas, en la costa norte cubana.

El seguimiento satelital sitúa su llegada en las primeras semanas de abril, lo que supondría el mayor envío de petróleo ruso a Cuba desde la intensificación de las sanciones a comienzos de año.

Contexto geopolítico

Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y la suspensión de envíos venezolanos, Estados Unidos endureció su postura hacia Cuba, restringiendo el acceso a proveedores tradicionales y presionando a terceros países para que no suministren combustible a la isla.

Desde entonces, el abastecimiento de petróleo en Cuba ha dependido de la capacidad del gobierno para sortear ese cerco internacional.

Según datos recopilados por Financial Times, Cuba produce internamente alrededor del 40% del petróleo que consume; el resto debía importarse, principalmente desde Venezuela y México, y en menor medida desde Rusia.

El último envío registrado desde México fue el 9 de enero; a partir de entonces, la presión diplomática y comercial de Washington logró que el gobierno mexicano suspendiera nuevos despachos.

El impacto en la población ha sido significativo: hospitales han cancelado procedimientos, vuelos comerciales se han suspendido por falta de combustible y servicios básicos como la recolección de residuos y el transporte público funcionan de forma intermitente.

El presidente Miguel Díaz-Canel ha reconocido públicamente la gravedad de la crisis y la necesidad de buscar alternativas frente al bloqueo energético.

Ante esta situación, las autoridades cubanas han intentado diversificar el acceso a la energía. Medios oficiales, como el periódico Granma, han impulsado iniciativas de generación solar, aunque su alcance está lejos de cubrir la demanda nacional. También se han promovido medidas para facilitar la inversión de empresarios cubanos en el exterior, pese a que el embargo estadounidense sigue limitando operaciones comerciales de mayor escala.

La administración de Estados Unidos ha expresado su intención de aumentar la presión sobre La Habana; por su parte, Rusia ha manifestado su apoyo a Cuba, calificando de inaceptable la presión estadounidense y reafirmando su disposición a contribuir a la estabilidad energética de la isla.

Expertos citados por Financial Times, como Samir Madani de TankerTrackers.com, advierten que la dependencia de proveedores externos y la recurrencia a rutas y prácticas clandestinas no solo reflejan el aislamiento de Cuba, sino también el nivel de sofisticación alcanzado en la evasión de sanciones internacionales.

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