Tras un mes de viaje por Milán, Maldivas, París, Tokio, Shanghái y Kyoto, Wanda Nara regresó al país para retomar su trabajo y reencontrarse con sus cinco hijos, que habían quedado al cuidado de la abuela materna, Nora Colosimo. Al aterrizar evitó el contacto con la prensa y se dirigió directamente a la casa familiar en un barrio exclusivo de Nordelta, donde la esperaban sus hijos y el reencuentro con las dos niñas que tuvo con Mauro Icardi.
En sus redes sociales documentó el regreso y la vuelta a la rutina hogareña tras semanas fuera. Una de las primeras publicaciones muestra numerosas valijas apiladas en el living, envueltas en film rojo, junto a la ventana con vista al lago. Sobre la imagen escribió “Home”, indicando el alivio y la alegría de volver a su espacio.
El reencuentro estuvo cargado de emoción y de rituales familiares. Wanda repartió los regalos y productos que trajo del viaje, especialmente para sus hijas. Una foto muestra a Isabella y Francesca con su abuela Nora, rodeadas de una montaña de “regalitos virales”: sets de Hello Kitty, maquillaje, cremas y artículos de cosmética coreana, todos seleccionados para sorprender a las niñas. El pie de foto “Regalitos virales” subrayó el interés por los productos trend que suele traer del exterior.
También hubo escenas cotidianas: una imagen la muestra abrazando a una de sus hijas en la cocina mientras prepara panqueques, y otra retrata una mesa repleta de souvenirs y objetos importados con la leyenda “Llegó mamá”. Cada fotografía transmitió la alegría de compartir pequeños momentos diarios —abrazos, desayunos y juegos— y el papel central de la familia en medio de la exposición mediática.
Las postales del regreso de la conductora de MasterChef Celebrity (Telefe) no solo reflejaron la reunión tras un mes de ausencia, sino también el valor de la intimidad y la complicidad familiar, donde los detalles, los obsequios y la rutina compartida sirven de refugio después de la vorágine de los viajes y el trabajo.
La empresaria arribó con 18 valijas y acompañada por Martín Migueles, manteniendo absoluto silencio ante la prensa, a pesar de la presencia del móvil de Puro Show (El Trece) que aguardaba declaraciones. Esa escena, cargada de expectativa, evidenció el momento de transición y las tensiones en su vida personal y familiar.
Las preguntas del cronista no obtuvieron respuestas: la conductora mostró indiferencia ante preguntas como “¿Cómo estuvieron las vacaciones?”, “¿Disfrutaron de Maldivas?”, “¿Contesta porque está por salir el divorcio?” o “¿Qué opinás de que Mauro haya rechazado al juez?”. Wanda caminó sin responder ni siquiera sonreír a la cámara, y Migueles también evitó las consultas, usando su teléfono para eludir preguntas sobre su situación judicial.
Su regreso no fue improvisado. Permaneció varias semanas entre Asia y Europa, entre otras razones esperando la devolución de sus pertenencias por parte de Mauro Icardi. Según su abogada Ana Rosenfeld, la mudanza se convirtió en un nuevo punto de conflicto dentro del proceso de divorcio. “Wanda todavía no vuelve porque todavía está esperando que le den la famosa mudanza que Mauro le dijo que sacó las cosas de ella que tenía en la casa de Estambul”, explicó Rosenfeld el pasado martes en LAM (América).



