9 de abril de 2026
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Más de la mitad de los alumnos de secundaria faltan hasta un mes al año

El ausentismo en la educación secundaria se consolida como una de las principales preocupaciones del sistema educativo argentino. Datos recientes indican que más de la mitad de los estudiantes del último año registra entre 15 y 30 faltas anuales; el fenómeno aumentó en los últimos dos años y se observa en todas las provincias.

Un informe de Argentinos por la Educación señala que en 2024 el 51% de los alumnos declaró haber faltado al menos 15 días hasta octubre, frente al 44% de 2022. El estudio, elaborado a partir de cuestionarios complementarios de las pruebas Aprender 2024 y PISA 2022, advierte una tendencia sostenida al alza y subraya la magnitud del problema.

Las diferencias entre jurisdicciones son notables. La provincia de Buenos Aires lidera con 66% de estudiantes con al menos 15 faltas, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). En el otro extremo, Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) registran niveles sustancialmente menores.

El informe describe además una “polarización” del ausentismo: se mantiene estable el grupo con baja inasistencia, pero aumenta el segmento que falta con mayor frecuencia. Entre 2022 y 2024, la proporción de alumnos con más de 20 faltas subió del 26% al 30%, mientras que los que acumulan entre 15 y 19 faltas pasaron del 18% al 21%. Simultáneamente, el grupo intermedio (5 a 14 faltas) se redujo del 41% al 34%, lo que sugiere un desplazamiento hacia patrones más severos.

Las causas señaladas son diversas. El 62% de los estudiantes identificó problemas de salud como uno de los motivos principales. En segundo lugar, el 39% afirmó “no tener ganas” de ir a la escuela; este motivo es más habitual en alumnos de escuelas privadas que en públicas.

Otros factores mencionados incluyen dificultades de acceso al establecimiento, retrasos para llegar a clase y, en menor medida, viajes o vacaciones —más comunes en el sector privado—. Estos datos indican que el ausentismo responde a condiciones tanto estructurales como subjetivas, vinculadas al vínculo de los jóvenes con la escuela.

Las consecuencias abarcan efectos inmediatos y a largo plazo: a corto plazo, el ausentismo deteriora el rendimiento académico, eleva el riesgo de repetición y abandono y afecta el desarrollo social y emocional. A largo plazo, se relaciona con mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral y con ingresos más bajos en la adultez.

Pese a la magnitud del fenómeno, el informe subraya que Argentina carece de un sistema robusto de datos nominales abiertos sobre inasistencias escolares, lo que dificulta el monitoreo preciso y la formulación de políticas públicas basadas en evidencia.

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