24 de abril de 2026
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Meazza, de niño a leyenda que llevó a Italia a la cima

Giuseppe Meazza tenía apenas 17 años.

El presidente francés, Albert Lebrun, le entregó la Copa del Mundo a Meazza.

El extremo derecho recibió un pase del puntero Amedeo Biavati y asistió a Colaussi, que abrió el marcador. Pal Titkos empató tras una destacada maniobra de Sarosi, pero la respuesta húngara se debilitó cuando Meazza volvió a aparecer: realizó una pared con Piola y el centrodelantero de la Lazio puso a Italia por delante. Los húngaros no pudieron reaccionar con eficacia porque Pozzo ordenó una presión intensa sobre su capitán, que quedó casi fuera del juego.

Meazza se acercaba a Andreolo para recibir la pelota y desde cerca de la mitad de la cancha iniciaba los ataques. Desde esa posición envió un pase preciso para la entrada en diagonal de Colaussi, que amplió la diferencia en el marcador. En el segundo tiempo Hungría mostró desesperación y tuvo dificultades para vulnerar la marcación férrea que Pozzo había dispuesto sobre las piezas clave del equipo de Dietz. Aunque Sarosi logró descontar, la superioridad italiana era evidente.

Meazza recorrió el campo con control del juego y fue el organizador del equipo. Con una Hungría cada vez más disminuida, Piola marcó el 4-2 definitivo y no quedó lugar a dudas: los azzurri conservaron el título de 1934. Mussolini celebró la victoria, y Meazza se consolidó como una figura central que llevó a su selección a la cima del fútbol mundial.

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