Los ricos también sufren cuando ven peligrar su patrimonio. Un ejemplo conocido es Hermès, la firma de lujo famosa por los bolsos Birkin y Kelly, cuya adquisición no depende solo del poder adquisitivo sino también de la relación con los vendedores y del historial de compras con la marca. En 2025 esta casa centenaria ha vuelto al centro de la atención judicial: un heredero sostiene que perdió alrededor de 14.000 millones de euros tras confiar su patrimonio a un asesor que posteriormente se suicidó. Los tribunales deberán determinar si los hechos ocurrieron tal como se plantea.
El enfrentamiento legal entre Nicolas Puech, heredero de la familia fundadora de Hermès, y el grupo LVMH —dirigido por Bernard Arnault— ha sacudido al sector del lujo en Francia. El litigio civil, tratado en el Tribunal Judicial de París el 20 de noviembre de 2024, se basa en una reclamación por una indemnización cercana a los 14.000 millones de euros por la supuesta pérdida de un paquete de acciones de Hermès, que según Puech desapareció durante la fallida tentativa de toma de control de LVMH hace quince años.
El caso, que ha roto el habitual silencio en torno a la familia Hermès, arrancó con la acusación de Puech de que LVMH y su consejero delegado se beneficiaron de la transferencia encubierta de unos seis millones de títulos de Hermès. Según su versión, su asesor financiero, Éric Freymond, traspasó en secreto esas acciones al conglomerado durante la operación iniciada por Arnault en 2010. Aquel intento de control terminó sin éxito y LVMH fue multado con ocho millones de euros por la Autoridad de los Mercados Financieros (AMF) por ocultar información relevante. Tras un acuerdo con Hermès en 2014, LVMH vendió su participación y, según Libération, obtuvo una plusvalía de 3.800 millones de euros.
La demanda contra Arnault y LVMH
El conflicto ha dado lugar a procedimientos paralelos en Suiza y en Francia. En diciembre de 2023, Puech amplió su demanda civil en París contra Arnault y LVMH, alegando que la pérdida de sus acciones fue consecuencia de las maniobras de su gestor, Éric Freymond, quien se suicidó en julio de 2024 tras ser denunciado por fraude y apropiación indebida. Las pesquisas en Suiza no avanzaron, mientras que la instrucción en Francia sigue abierta. El entorno de Arnault ha negado cualquier conocimiento de un origen ilícito de las acciones y afirmó que “en ningún momento se apropió indebidamente de acciones de Hermès International, de ninguna manera ni sin conocimiento de nadie”.
Hermès, fundada en París en 1837 por Thierry Hermès y reconocida por su exclusividad y artesanía, mantiene un control familiar muy marcado. La familia está dividida en tres ramas principales: los Dumas, que lideran actualmente la empresa con Axel Dumas; los Guerrand, con presencia en varios países; y los Puech, caracterizados por su discreción. Nicolas Puech, bisnieto del fundador, heredó inicialmente el 4,7% de la compañía y aumentó su participación tras el fallecimiento de su hermana en 2004. Su patrimonio fue gestionado durante décadas por Freymond y estaba destinado a la Fundación Isócrates, creada por Puech en 2011 para fomentar el debate público y apoyar a la prensa.
El momento en el que todo cambió
La relación de confianza entre Puech y Freymond, iniciada en 1989 y reforzada desde 1998, dio a este último amplias facultades sobre la administración de los activos familiares. La situación cambió cuando el valor de Hermès se disparó tras la entrada de LVMH en su capital, lo que llevó en 2010 a la creación de un holding familiar para proteger el control de la empresa. Puech decidió conservar sus acciones fuera de ese acuerdo, exponiendo así su posición a mayores riesgos.
A partir de 2015 empezaron a plantearse dudas sobre la titularidad real de los títulos de Puech, ya que Hermès dejó de incluir su participación en los informes anuales. Axel Dumas llegó a declarar: “Hace tiempo que estoy convencido de que Nicolas Puech ya no tiene sus acciones”. Desde entonces se fue afianzando la sospecha de que las acciones podrían haber sido transferidas sin autorización a LVMH.
El fallecimiento de Éric Freymond en julio de 2024 marcó un punto de inflexión en el caso. Los abogados del gestor suizo señalaron que “Éric Freymond tenía una sensibilidad poco común, estaba destrozado por la violencia de la sospecha, la traición y la dureza de un mundo sin indulgencias”. LVMH, por su parte, ha defendido su inocencia, ha recordado los acuerdos alcanzados y ha denunciado lo que considera “una campaña de prensa claramente orquestada” con informaciones “desprovistas de fundamento” sobre su participación en el capital de Hermès.
El litigio continúa abierto. La justicia francesa prosigue la investigación sobre el paradero de los títulos y la posible responsabilidad del grupo LVMH. La compañía ha recordado que anteriores acusaciones fueron desestimadas en 2015 por dos jueces de instrucción y defiende su derecho a recurrir a los tribunales. En paralelo, Nicolas Puech sostiene que está “arruinado” y solicita una resolución judicial sobre el destino de la suma en disputa, cifrada en torno a los 14.000 millones de euros. El sector del lujo sigue atento al desenlace de este caso, que pone de relieve la vulnerabilidad de grandes patrimonios familiares ante la opacidad y las disputas por el control de marcas emblemáticas.


