Los ricos también lloran, sobre todo cuando su fortuna está en riesgo. Hermès, la célebre marca de lujo conocida por bolsos como los Birkin y Kelly, es un ejemplo de exclusividad: el acceso a esos artículos depende más de la relación con los vendedores y del historial de compras que del simple poder adquisitivo. Esa casa de lujo fue protagonista en los tribunales recientemente a raíz de una disputa por la pérdida de participaciones que, según un heredero, le costó unos 14.000 millones de euros. Esa es la acusación; los tribunales deberán determinar si efectivamente ocurrió así.
El pleito entre Nicolas Puech, heredero de la familia fundadora de Hermès, y el conglomerado LVMH ha sacudido al sector del lujo en Francia. El litigio civil, tratado en el Tribunal Judicial de París el 20 de noviembre de 2024, reclama una indemnización de aproximadamente 14.000 millones de euros por la supuesta desaparición de un paquete de acciones de Hermès en el contexto del fallido intento de toma de control de LVMH hace quince años.
El caso saltó al primer plano cuando Puech, de 82 años, acusó a LVMH y a su presidente, Bernard Arnault, de haberse beneficiado de la transferencia secreta de alrededor de seis millones de títulos de Hermès. Según Puech, su asesor financiero, Éric Freymond, habría transferido esas acciones durante la operación de adquisición iniciada por Arnault en 2010. Aquel intento de control fracasó y la Autoridad de los Mercados Financieros (AMF) impuso a LVMH una multa de ocho millones de euros por ocultar información relevante al mercado. Tras un acuerdo con Hermès en 2014, LVMH vendió su posición y obtuvo una plusvalía que medios cuantificaron en 3.800 millones de euros.
La demanda contra Arnault y LVMH
La disputa ha dado lugar a procedimientos paralelos en Suiza y Francia. En diciembre de 2023, Puech amplió su demanda civil en París contra Arnault y LVMH, alegando que la pérdida de sus acciones se derivó de maniobras de su gestor, Éric Freymond, quien se suicidó en julio de 2024 tras ser denunciado por fraude y apropiación indebida. Las pesquisas en Suiza no avanzaron, mientras que la instrucción en Francia sigue abierta. El entorno de Arnault ha negado conocer un origen ilícito de las acciones y afirmó que “en ningún momento se apropió indebidamente de acciones de Hermès International, de ninguna manera ni sin conocimiento de nadie”, según el comunicado del grupo.
Hermès, fundada en 1837 por Thierry Hermès en París y símbolo de exclusividad y artesanía, sigue bajo un estricto control familiar. La familia se organiza en tres ramas principales: los Dumas, que hoy lideran la casa con Axel Dumas; los Guerrand, dispersos en varios países; y los Puech, caracterizados por su discreción. Nicolas Puech, bisnieto del fundador, heredó inicialmente un 4,7% de la compañía, porcentaje que aumentó tras la muerte de su hermana en 2004. Su patrimonio fue gestionado durante dos décadas por Freymond y tenía destino en la Fundación Isócrates, creada por Puech en 2011 para fomentar el debate público y apoyar a la prensa.
El momento en el que todo cambió
La relación de confianza entre Puech y Freymond, iniciada en 1989 y reforzada desde 1998, otorgó al asesor un amplio poder sobre los activos familiares. La situación cambió cuando el valor de Hermès se disparó tras la entrada de LVMH en su capital, lo que motivó la constitución de un holding familiar en 2010 para proteger el control de la empresa. Puech optó por mantener sus acciones fuera de ese acuerdo, lo que dejó su posición más expuesta.
Desde 2015 se plantearon dudas sobre la titularidad real de los títulos de Puech, dado que Hermès dejó de reflejar su participación en los informes anuales. Axel Dumas llegó a afirmar que estaba convencido de que Nicolas Puech ya no poseía esas acciones. A partir de entonces, aumentó la sospecha de que los títulos pudieron haber sido transferidos sin autorización a LVMH.
La muerte de Éric Freymond en julio de 2024 supuso un giro importante. Los abogados del gestor señalaron que “Éric Freymond tenía una sensibilidad poco común, estaba destrozado por la violencia de la sospecha, la traición y la dureza de un mundo sin indulgencias”. LVMH, por su parte, mantuvo su versión de inocencia, criticó lo que calificó como “una campaña de prensa claramente orquestada” y rechazó informaciones que consideró sin fundamento sobre su entrada en el capital de Hermès. El litigio aún no tiene resolución definitiva: la justicia francesa investiga el paradero de los títulos y la posible responsabilidad del grupo. LVMH recuerda que acusaciones anteriores fueron archivadas en 2015 por dos jueces de instrucción y defiende su derecho a acudir a los tribunales. En paralelo, Nicolas Puech dice sentirse “arruinado” y reclama una decisión judicial sobre los cerca de 14.300 millones de euros en disputa. La industria del lujo sigue atenta a un caso que pone de manifiesto la vulnerabilidad de grandes patrimonios familiares frente a la opacidad y las disputas por el control de un nombre emblemático de la moda europea.


