2 de mayo de 2026
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Agustín Rivero, el joven que no volvió a casa

En las paradas de colectivo de Lomas de Zamora se repite una escena: jóvenes con la mochila al hombro y la mirada agotada por el estudio. Entre ellos estaba Agustín Rivero, de 21 años, estudiante universitario, hasta que fue víctima de un asalto en la esquina de Dinamarca y Erickson, en Temperley, donde perdió la vida.

Agustín no era solo una estadística policial. Cursaba la carrera de Administración en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), se preparaba para ser despachante de aduana y era el orgullo de su familia en San José, que ahora intenta comprender lo sucedido.

La mochila llena de apuntes

Esa noche, Agustín descendió del colectivo como de costumbre; su padre lo esperaba a pocos metros, en el cuidado cotidiano que practican las familias del barrio para acompañar el último tramo hasta la casa. El ataque ocurrió antes de que llegara a su destino: personas en un vehículo lo abordaron y portaban un arma.

Lo que le quitaron fue más que un teléfono o una mochila: se interrumpieron años de estudio, largas jornadas en la biblioteca y el proyecto de formarse como profesional en la universidad pública.

El luto de la «Casa de Estudios»

La noticia conmovió a la UNLZ. En un comunicado, la universidad expresó su dolor por la pérdida de un alumno y reclamó medidas para garantizar la seguridad de quienes concurren a las aulas. Para compañeros y docentes, la muerte de Agustín suma el dolor personal a la preocupación por la vulnerabilidad en los recorridos cotidianos hacia la institución.

«Agustín representaba lo mejor de nuestra juventud: el compromiso con el estudio y la superación»

El barrio que exige justicia

Agustín vivía con sus padres y su hermana de 10 años. Su familia, de trabajo constante, enfrenta ahora el impacto de una pérdida que repercute en toda la comunidad de Temperley.

En las próximas horas, familiares y vecinos tienen previsto realizar una movilización silenciosa en el barrio para reclamar mayor seguridad y justicia por lo sucedido.

No se trata solo de un robo de pertenencias: se trata de una vida interrumpida. Agustín Rivero se convirtió en símbolo de un reclamo urgente: justicia y medidas que eviten que jóvenes que vuelven de estudiar corran peligro por transitar su rutina.

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