Evaluna y Camilo, una pareja muy conocida en el ámbito artístico, optaron por un enfoque poco convencional durante los embarazos de Evaluna. Guiados por su fe y estilo de vida, decidieron evitar controles médicos habituales como ecografías y monitoreos; en lugar de ello, contaron con la atención de una partera que escuchaba el latido fetal y realizaba revisiones más tradicionales. Según Evaluna, no supieron datos específicos del bebé ni su sexo hasta el parto, y aunque admitió cierta inquietud por no tener estudios, calificó la experiencia como “hermosa” y no la cambiaría.
Además, Evaluna explicó que consumió su placenta en cápsulas —un procedimiento realizado por la doula que pulveriza la placenta y la encapsula—, lo que generó críticas en redes sociales. Ella defendió la práctica argumentando que es natural y puede ayudar a nivelar las hormonas tras el parto, comparándola con comportamientos animales y considerándola una forma de recuperar algo propio que el cuerpo necesita.

