4 de mayo de 2026
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Mentoría digital inversa y alfabetización tecnológica en personas mayores

La mentoría digital inversa, donde jóvenes enseñan a adultos mayores el uso de tecnologías, muestra efectos positivos y medibles en la alfabetización digital de las personas mayores en Macao, Región Administrativa Especial de China en la costa sur del país.

Estas iniciativas comunitarias e intergeneracionales no solo facilitan la adquisición de competencias técnicas, sino que también ayudan a cambiar percepciones sobre el envejecimiento que a menudo dificultan la inclusión digital.

Un estudio de Jierong Hu, Minzhi Ye, Haotian Wan y WengIan Leong, publicado en Innovation in Aging, avala la efectividad de este enfoque y sostiene que el progreso tecnológico exige políticas que promuevan tanto la inclusión digital como una visión positiva del envejecimiento.

La investigación incluyó a 402 residentes de Macao de 60 años o más; el 62,44% tenía entre 60 y 69 años y la muestra registró una proporción menor de varones.

Los datos muestran un avance en el uso de internet, que en 2024 alcanzó cerca del 70% de las personas mayores en Macao, frente al 3% en 2001. Aun así, persiste una brecha: alrededor del 30% seguía desconectado por falta de habilidades digitales, según la Macao Association for Internet Research citada en el estudio.

Tras controlar por variables como edad, género, educación, ingresos, salud y acceso doméstico a internet, los autores hallaron que la mentoría digital inversa mejora significativamente las habilidades digitales de los participantes.

El estudio destaca que el aprendizaje intergeneracional actúa de forma directa e indirecta: enseña habilidades prácticas y, además, modifica cómo las personas mayores perciben su propio proceso de envejecimiento, fomentando la adopción de tecnologías en la vida cotidiana.

Un resultado relevante fue la relación entre la autoimagen en la vejez y la alfabetización digital: quienes desarrollaron una visión más positiva del envejecimiento mostraron mayores niveles de competencia digital, mientras que percepciones negativas funcionaron como barreras para aprender.

El programa de mentoría contribuyó a reforzar percepciones positivas y a reducir prejuicios internos asociados a la edad, incrementando la disposición a integrarse en entornos digitales.

La confianza general en la capacidad para afrontar desafíos mejoró con la experiencia; sin embargo, esa confianza no se relacionó de forma directa con el aprendizaje tecnológico. Esto sugiere que la percepción específica sobre el envejecimiento es un factor más determinante que escalas genéricas de autoeficacia.

Por tanto, el autoconcepto debe abordarse en dimensiones vinculadas a la vejez y la tecnología, en lugar de limitarse a medidas generales de confianza personal.

Factores demográficos y recursos: infraestructura antes que escolarización

Al controlar la mentoría recibida y las percepciones sobre el envejecimiento, el estudio encontró que ni el género, ni el nivel educativo, ni los ingresos fueron predictores relevantes de competencias digitales entre los adultos mayores. En cambio, el acceso a internet en el hogar emergió como el factor más determinante, subrayando la importancia de invertir en infraestructura para promover la inclusión digital.

En la muestra, el 75,87% tenía conexión doméstica a internet; solo el 12,19% reportó ingresos mensuales superiores a 1.250 USD, cifra baja incluso respecto al promedio de la población mayor en Macao. Además, el 40,55% vivía solo y más del 50% contaba con educación primaria o inferior.

La edad —con predominio de participantes entre 60 y 69 años— y el peor estado de salud autopercibida actuaron como predictores negativos de la alfabetización digital, si bien el factor principal siguió siendo el acceso a dispositivos y redes.

La mentoría digital inversa, una política intergeneracional eficaz

Programas promovidos por el gobierno de Macao, como “Aula Digital para Adultos Mayores”, han facilitado formaciones formales e informales que involucran a jóvenes voluntarios, familiares y trabajadores sociales. Estas acciones permiten no solo aprender habilidades prácticas, sino también replantear la relación con la tecnología y superar creencias autolimitantes sobre la vejez.

El modelo propuesto por los autores recomienda integrar la mentoría digital inversa en programas sociales y políticas públicas, priorizando la interacción intergeneracional. Según los resultados publicados en Innovation in Aging, estas estrategias pueden reducir aproximadamente un tercio del efecto limitante de los estereotipos negativos sobre el aprendizaje digital y contribuir a cerrar la brecha generacional.

La evidencia reunida por Jierong Hu, Minzhi Ye y colaboradores sugiere que las intervenciones más eficaces combinan acceso a tecnología, convivencia generacional y una resignificación positiva del envejecimiento para lograr una inclusión digital real de las personas mayores en sociedades cada vez más digitalizadas.

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