Manu Urcera definió su vínculo con la familia y con su hijo como una extensión de ese afecto: “Soy familiero y él es el legado de lo que siento por mi familia, extenderlo hacia un hijo”. Al mismo tiempo, reconoció una autocrítica: se cuestiona por ser “un poco egoísta”, un rasgo que atribuye a haber competido siempre en deportes individuales, donde el éxito exige centrarse en uno mismo.
Dijo que está trabajando en ese cambio: intenta hacer mea culpa, priorizar a Cruz y ordenar sus tiempos, aunque sin renunciar a entrenar y competir. Nicole Neumann respaldó públicamente su postura, señalando que está “enamorado de su bebé” y comparando a Cruz con una versión en pequeño de Manu. Desde su experiencia, Neumann destacó que la paternidad implica resignar cosas y reorganizar los tiempos; consideró que ese aspecto es mejorable pero valoró el desempeño de Manu como padre: “Manu es padrazo, me sorprendió”.
Sobre el futuro, explicó que no descarta nada pero reconoció que la idea de tener cuatro hijos sería complicada. En conjunto, la pareja atraviesa una etapa de ajustes personales y de pareja, marcada por autocrítica, apoyo mutuo y cambios en las prioridades familiares.

