Faltan pocas horas para el estreno y Andrea Politti habla con Teleshow sobre HDP Hijos de Primera. Está entusiasmada con su rol en la obra, donde interpreta a “la mala, malísima”, un giro frente a sus participaciones previas en televisión y teatro. Comenta con satisfacción: “Siento que funciona como un reloj, disfruto ser parte de este equipo”. Para la temporada teatral, la visibilidad y la versatilidad de Politti potencian el atractivo comercial de la producción de Juan José Campanella, que se presenta en el Teatro Politeama de Buenos Aires.
La puesta marca el debut teatral de Martino Zaidelis, conocido por filmes como La extorsión y Re loca, lo que incorpora a la cartelera a una figura de fuerte trayectoria en el cine nacional.
El elenco reúne distintos perfiles y está integrado por Carna, Laura Cymer, Nacho Tosselli y Macarena Suárez. Todos dan cuerpo a una familia que, tras organizar el reparto de la herencia ante la supuesta muerte del patriarca, ve su convivencia trastocada cuando éste se recupera inesperadamente y estalla el conflicto central.
—¿Cómo fue el proceso de ensayos antes del estreno de la obra?
—Hicimos ensayos generales con público, aprovechando el club de amigos del Teatro Politeama. Es una buena forma de probar la obra antes del estreno.
—¿Y la reacción de la gente en esos ensayos?
—La recepción fue muy buena y estamos conformes. Ensayamos hasta último momento y llegamos al estreno tranquilos: la obra ya está bien probada y eso es fantástico para el elenco y el equipo.
La trama y los personajes de la obra
—¿De qué trata la obra HDP?
—Es una comedia negra de autor nacional que aborda el tema de la herencia y cómo, cuando todo se corrompe, la gente muestra lo peor de sí. En la historia yo soy la concubina del hombre al borde de la muerte y hay tres hijastros que forman el núcleo del conflicto.
—¿Cómo se presenta el conflicto en la obra?
—La primera escena es muy potente: Ignacio baja de ver al moribundo y pregunta “¿Y? ¿Cómo está?”. Le responden “mal” y él replica “bueno, era lo esperable, ¿no?” y entonces le dicen “no, se mejoró”. Ya habían vendido todo y dispuesto el dinero; se comportaban como buitres y la mejoría desata la tensión.
—¿Te tocó vivir alguna situación parecida en la vida real?
—Sí, me ha pasado ver casos en familias de conocidos, con apariciones de hijos o hermanos que complican las cosas; es algo frecuente y a veces de público conocimiento.
El desafío de interpretar a la “mala”
—¿Cómo es tu personaje en la obra?
—Soy la villana, la más mala del grupo, y fue una alegría poder asumir ese papel. Me fascinó la posibilidad de encarnar a alguien así.
—¿Qué implica ser la “mala” en teatro?
—En escena, interpretar a la mala es brillante. El libro me lo acercó Martino Zaidelis, que dirige; es su primera experiencia en teatro después de una extensa carrera en cine, con el apoyo de Juan José Campanella.
—¿Pero qué tan mala sos?
—No tiene escrúpulos. Es divertido porque hace cosas que yo jamás haría en la vida: no tiene límites, solo le importa el dinero, manipula y utiliza a los demás.
—¿Te inspiraste en personas reales para este papel?
—Sí, conozco casos así; es sorprendente ver esas facetas en algunas personas y cómo las disfrutan.
—¿Cómo ves el presente y el futuro de la ficción y tus proyectos a futuro?
—Hay algunas propuestas, pero en un año como este, con la atención puesta en el mundial, hay cierta espera. Las oportunidades aparecen, aunque con cautela. Por suerte, siempre trabajé.
—¿Qué significa para vos tu trabajo como actriz y conductora?
—La actuación fue mi vocación desde siempre. La conducción llegó a mitad de mi carrera como una sorpresa que funcionó en un momento favorable de la televisión, y pude compatibilizar ambas tareas.
—Disfrutas de los desafíos…
—Soy inquieta y disfruto, pero con criterio: todo trabajo tiene cosas buenas y malas. Intento situarme en la realidad desde una postura afectuosa y positiva, para que los inconvenientes sirvan para aprender y crecer como persona.

