El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció este lunes una intensificación de las operaciones militares contra Hezbollah en Líbano y ordenó al Ejército aumentar la ofensiva con el objetivo de “aplastar” al grupo, tras una serie de ataques con drones que causaron bajas entre las fuerzas israelíes en los últimos días.
“Estamos en guerra con Hezbollah”, dijo Netanyahu en un mensaje en video.
El mandatario afirmó que no reducirá la presión y que ha instruido a las fuerzas a intensificar las acciones militares en territorio libanés.
La declaración coincidió con un aumento de los bombardeos de la aviación israelí sobre sectores del sur y el este del Líbano.
Decenas de ataques alcanzaron localidades cercanas a Tiro y el valle de la Bekaa; además, habitantes de los suburbios meridionales de Beirut comenzaron a abandonar zonas identificadas como bastiones de Hezbollah por temor a nuevas operaciones.
Netanyahu puso especial énfasis en los ataques con drones lanzados por Hezbollah contra posiciones israelíes.
Señaló que, aunque Hezbollah emplea drones, incluidos modelos con cable de fibra óptica, Israel dispone de equipos y contramedidas para enfrentar esa amenaza y confía en resolver el problema.
“Vamos a intensificar nuestros golpes, aumentar nuestra potencia de fuego y los aplastaremos”, añadió el primer ministro.
La escalada se produce pese al alto el fuego alcanzado el 17 de abril, que redujo parcialmente la intensidad de los combates pero no logró detener por completo los intercambios de fuego.
Desde entonces, ambos bandos han mantenido ataques casi diarios a lo largo de la frontera y dentro del territorio libanés.
El Ejército israelí justificó la nueva ofensiva acusando a Hezbollah de violar repetidamente la tregua y emitió órdenes de evacuación para varias aldeas del sur del Líbano antes de los bombardeos.
“A la luz de la violación del acuerdo de alto el fuego por parte de Hezbollah, las Fuerzas de Defensa de Israel se ven obligadas a operar contra él con fuerza”, afirmó el portavoz militar Avichay Adraee en redes sociales.
Autoridades libanesas señalaron que desde marzo, cuando comenzó la nueva fase del conflicto, más de 3.100 personas han muerto en Líbano. Por su parte, el Ejército israelí confirmó la muerte de otro soldado en el sur libanés, lo que eleva a 23 el número de militares fallecidos desde el inicio de las hostilidades.
La presión política interna sobre Netanyahu se incrementó en las últimas horas: ministros de la ultraderecha en su gabinete reclamaron una intensificación de la campaña militar y la expansión del control israelí sobre nuevas áreas del sur libanés.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, advirtió sobre la “necesidad urgente” de eliminar la amenaza de los drones y pidió ataques más severos contra Beirut, sosteniendo en Telegram que “por cada ataque con drones explosivos, diez edificios deben caer en Beirut”.
En la misma línea, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, pidió un “retorno a la guerra intensiva” y propuso avanzar hasta el río Zahrani, al norte del Litani, una zona que Israel considera estratégica para alejar a los combatientes de Hezbollah de la frontera.
La nueva escalada se produce en medio de negociaciones diplomáticas impulsadas por Estados Unidos, que busca un acuerdo regional más amplio que incluya el frente libanés; Washington y Teherán mantienen contactos para explorar posibles condiciones de entendimiento, aunque el conflicto entre Israel y Hezbollah sigue siendo uno de los principales focos de tensión.
El presidente libanés, Joseph Aoun, reiteró que cualquier negociación deberá contemplar la retirada completa de las fuerzas israelíes del sur del país, condición que calificó de “no negociable”.
Hezbollah, por su parte, volvió a rechazar la idea de desarme y descartó conversaciones directas con Israel.
(Con información de AFP y Reuters)

