26 de mayo de 2026
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Centenario de Miles Davis, genio de la trompeta

“No toques lo que está ahí, toca lo que no está ahí”, decía Miles Davis. Con esa idea mostró que la música también se construye desde el silencio. Trombón en mano y con un sonido propio, contribuyó de forma decisiva a la música del siglo XX, demostrando que una nota cuidadosamente colocada puede tener más impacto que muchas tocadas sin propósito.

Su carrera abarcó estilos muy diversos: no se le puede encasillar en uno solo. Durante más de cuatro décadas impulsó cambios fundamentales, desde sus primeros años de ritmo acelerado y baladas melancólicas, hasta el jazz libre y espiritual y, más tarde, la fusión eléctrica con influencias del rock y el funk.

Su influencia fue tanto técnica como actitudinal. Rechazó la previsibilidad y se reinventó continuamente, dispuesto incluso a abandonar logros pasados para mantener la innovación. Su legado transformó la manera de componer, grabar y escuchar la música.

Las penumbras de la calle 52 y el nacimiento del “cool”

Miles Dewey Davis III nació el 26 de mayo de 1926 en Alton, Illinois, y creció en East St. Louis en un entorno familiar con recursos y una intensa actividad musical. A temprana edad se vinculó a la trompeta y, ya adolescente, lideraba grupos en clubes locales, mostrando disciplina y madurez musical.

En la década de 1940 se trasladó a Nueva York con el propósito formal de estudiar en la Juilliard School, pero su formación real tuvo lugar en los clubes de la Calle 52 y Harlem, donde se integró al movimiento bebop. En 1945, con apenas 18 años, se unió de forma duradera a la banda de Charlie Parker. En contraste con el virtuosismo rápido de sus contemporáneos, Davis desarrolló un estilo basado en la contención, la pausa y el uso del silencio.

Hacia finales de los años cuarenta se asoció con el arreglista Gil Evans y otros músicos para crear un sonido más relajado y atmosférico. Las sesiones conocidas como Birth of the Cool marcaron una transición importante: Davis pasó de intérprete a organizador y artífice de nuevas sonoridades en el jazz.

La catedral del sonido: el milagro de “Kind of Blue”

En 1959, en los estudios de Columbia Records, Davis propuso liberar la música de estructuras rígidas. Su objetivo era alejarse de los patrones predecibles para crear espacios abiertos donde el silencio y la repetición tuvieran tanto peso como las notas.

Convocó a un sexteto que incluía a John Coltrane y Bill Evans, y optó por un método poco convencional: casi sin ensayos ni partituras, entregó bocetos y buscó la espontaneidad de la primera toma. Esa apuesta por la intuición dio lugar a Kind of Blue, un álbum que redefinió el jazz.

Desde temas como So What, el disco privilegia estructuras mínimas y libertad interpretativa, exponiendo a los músicos y resaltando el valor de las pausas. Kind of Blue se convirtió en el disco de jazz más vendido y más influyente, no por su complejidad técnica sino por su capacidad de destilar lo esencial.

Pintando con el viento: el romance español y orquestal

A mediados de los años cincuenta Miles y Gil Evans exploraron la integración de una gran orquesta con la libertad del jazz, buscando texturas y atmósferas más densas que las que ofrecían los formatos de club. Su objetivo fue usar la orquesta como un instrumento para la improvisación y la emoción, no solo como acompañamiento.

Estos trabajos transformaron el modo de concebir un álbum, convirtiéndolo en una narración sonora. La trompeta de Davis ganó una expresividad más cercana a la voz humana, y el conjunto creó paisajes sonoros envolventes.

El punto culminante fue Sketches of Spain (1959–1960), donde Davis adaptó elementos del flamenco y la música española, incluyendo su versión del Concierto de Aranjuez. El álbum enfatiza el eco, el espacio y la espera, y aunque algunos puristas lo criticaron, representó otra renovación en su trayectoria.

La metamorfosis eléctrica y el estallido del rock

A fines de los años sesenta, con el auge del rock psicodélico, el funk y la guitarra eléctrica, Davis incorporó estas energías a su música. No se limitó a observar el cambio cultural: lo integró, transformándolo en una nueva dirección artística.

En 1969 grabó Bitches Brew, un álbum que fusionó instrumentos eléctricos y ritmos repetitivos con estructuras abiertas. En el estudio abandonó las partituras rígidas y, junto al productor Teo Macero, trabajó la grabación mediante cortes y uniones de cinta, construyendo el discurso musical en la edición.

El resultado dividió opiniones: para algunos fue una ruptura con el jazz tradicional; para otros, la apertura a nuevas posibilidades. Bitches Brew influyó en desarrollos posteriores del rock, el jazz fusión y la música electrónica.

La última nota en el aire

En la última parte de su vida, Davis enfrentó problemas de salud —necrosis de cadera, úlceras y las consecuencias de un accidente en 1972— y se retiró de los escenarios a finales de los setenta. Durante ese receso dejó la trompeta y se dedicó a la pintura.

Regresó en los años ochenta con una nueva orientación: incorporó sintetizadores y ritmos contemporáneos, trabajando con músicos jóvenes y adaptando su lenguaje al presente en lugar de reproducir el pasado.

Miles Davis murió el 28 de septiembre de 1991 en California, a los 65 años. Su legado no concluyó con su muerte; su visión y sus experimentos siguieron influyendo en numerosos géneros y generaciones posteriores.

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