La noticia sobre Juana Repetto, que relató la fiebre de su hijo menor y respondió a críticas por permitir que sus hijos anduvieran descalzos, reavivó el debate sobre estilos de crianza en redes sociales. La actriz defendió sus decisiones y aseguró que prioriza el bienestar de su hijo.
La polémica se originó cuando usuarios relacionaron la fiebre del bebé con la costumbre de andar descalzo y la responsabilizaron públicamente. Repetto negó cualquier vínculo entre ambas situaciones, señaló que cuenta con el respaldo de su pediatra y rechazó los comentarios, destacando la constante presión sobre las madres cuando comparten aspectos de la vida familiar.
Repetto afirmó sentirse afectada por las acusaciones, ya que es una madre reciente con un bebé de tres meses enfermo y recibió críticas que le imputaban la responsabilidad del cuadro por permitir que anduviera descalzo.
Rechazó el juicio colectivo sobre su forma de criar y sostuvo que ni ella, ni la ciencia ni el pediatra que atendió al bebé encuentran relación entre el virus y el hecho de que el niño esté descalzo.
Afirmó que actúa con responsabilidad en el cuidado de sus hijos, que se informa y no actúa de manera improvisada. Añadió que ese tipo de críticas no la dañan y que no dará cabida a ataques infundados contra su manera de criar.
También manifestó que le resulta doloroso que algunas personas parezcan alegrarse por la enfermedad del niño para justificar sus críticas; calificó esa actitud como hiriente y criticó la falta de empatía en esos comentarios.
Polémica por la costumbre de andar descalzos
Repetto señaló que la controversia sobre sus hijos descalzos es recurrente desde hace años y que los episodios terminan reproducidos en portales de Internet fuera de contexto, con una ola de críticas que ella intenta no tomar en cuenta.
Explicó que su tranquilidad proviene de la confianza en su forma de criar: cuando está segura de sus decisiones no le afectan las críticas; reconoció que, en general, uno puede equivocarse, pero aseguró que en este caso no considera que haya cometido un error.
Comentó que podría organizar una charla con una especialista, como una transmisión en vivo o una entrevista con una pediatra que quede registrada en su perfil, para aclarar dudas y reducir las críticas relacionadas con los pies descalzos, un tema que la persigue desde 2016.
Precisó que la costumbre de andar descalzos ocurre en un entorno controlado: en su casa y en el jardín, y reiteró su postura de que estar descalzo no disminuye las defensas ni provoca enfermedades.
Aportó aclaraciones sobre aspectos fisiológicos, indicando que los virus no ingresan por los pies y que estar descalzo no aumenta la predisposición a enfermar. Añadió que los bebés expresan incomodidad llorando por diversas causas como frío, hambre, sueño o malestar.
Insistió en que protege a sus hijos en todo momento: no están expuestos a condiciones extremas y el bebé, por ejemplo, va con una mantita en el cochecito; lo saca y lo coloca según lo requiere la situación.
Organización familiar y prioridades de crianza
Tras superar la crisis inicial, Repetto detalló cómo organizó las rutinas familiares: tuvo que llevar al bebé a consulta porque no logró coordinar ayuda ni a quién dejar a los niños para las actividades habituales.
Describió la adaptación de la familia, en la que los hijos mayores debieron suspender sus actividades deportivas: uno fue a la casa de un amigo y otra madre colaboró para cubrir parte de la logística.
Contó las gestiones que hizo para equilibrar obligaciones y necesidades, como llevar a Beli a una sesión con su psicóloga y quedarse con el bebé en el auto mientras resolvía las otras responsabilidades, valorando el apoyo recibido.
Recalcó que las prioridades del día estuvieron claras: la atención inmediata del bebé fue lo principal, por lo que se suspendió fútbol para los mayores y se priorizó el espacio terapéutico de Beli.
Explicó que el bebé había recibido la medicación correspondiente y se encontraba relativamente estable; además necesitaba recoger a los otros niños en la escuela, lo que influyó en sus decisiones de ese día.
Enfatizó que, ante imprevistos, las decisiones sobre el cuidado de sus hijos se toman según las necesidades del momento, y que el acompañamiento emocional y la flexibilidad son claves para garantizar el bienestar de toda la familia.

