Florencia Torrente habló en El Nueve sobre el dolor y el proceso que atravesó tras la muerte de su padre, Rubén Torrente, ocurrida hace un año. Relató que la pérdida le desató emociones inesperadas y que decidió desde el primer momento apoyarse en las herramientas personales que había ido construyendo para mantenerse presente y lúcida.
Contó que, al recibir la noticia, se preparó mentalmente para enfrentar la situación y las decisiones prácticas necesarias: “me paré y dije, claro, hoy es el día que tengo que usar todas las herramientas que tengo, para estar lúcida, para estar presente”. Además, destacó la responsabilidad adicional por tener un hermano menor de 11 años, lo que la obligó a sostenerse con firmeza.
Usó una metáfora para describir su actitud ante el duelo: se imaginó como un guerrero que reúne sus armas antes de la batalla. También compartió las dificultades concretas que vivió en los meses siguientes, como el insomnio —no pudo dormir durante los primeros cuatro meses— y la culpa. Aun así, remarcó que los hábitos y el trabajo personal que hizo desde joven le permitieron transitar el duelo de manera más llevadera, aunque intenso al principio.

