El líder norcoreano Kim Jong-un advirtió que Corea del Norte, en tanto potencia nuclear, podría “destruir completamente” a Corea del Sur si percibe una amenaza a su seguridad. Al mismo tiempo, en el cierre del congreso del partido gobernante —donde se establecieron los objetivos políticos para los próximos cinco años— dejó abierta la posibilidad de reanudar el diálogo con Estados Unidos, según medios estatales.
La Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) informó que Kim instó al desarrollo de nuevas armas para reforzar el arsenal nuclear del país, entre ellas misiles balísticos intercontinentales susceptibles de lanzamiento desde plataformas submarinas y una ampliación de las armas nucleares tácticas, como artillería y misiles de corto alcance.
Kim afirmó que el avance acelerado de los programas nuclear y balístico “consolidó permanentemente” el estatus de Corea del Norte como Estado con armas nucleares. Además, exigió que Estados Unidos abandone sus políticas “hostiles” si desea reanudar el diálogo que permanece suspendido desde hace años.
El Ministerio de Unificación de Corea del Sur calificó la postura norcoreana como lamentable, señaló que Pyongyang sigue definiendo las relaciones intercoreanas en términos hostiles y aseguró que Seúl continuará trabajando con paciencia por la estabilidad y la paz.
El congreso del Partido de los Trabajadores, celebrado en Pyongyang, coincidió con un mayor acercamiento entre Corea del Norte y Rusia y con una política exterior más asertiva en la región.
Según KCNA, el evento concluyó el miércoles con un desfile militar en la capital al que asistió Kim junto a su hija Kim Ju-ae. En su discurso, afirmó que las fuerzas armadas están listas para responder “de forma inmediata y contundente” a cualquier amenaza.
Desde 2024, Kim ha adoptado una postura más hostil hacia Corea del Sur, descartando la posibilidad de una reunificación pacífica y calificando a Seúl como “enemigo permanente”. En el congreso, rechazó los llamados al diálogo del presidente surcoreano Lee Jae-myung y afirmó que Pyongyang no reconoce el derecho de diálogo con lo que considera su principal adversario.
Kim declaró: “Mientras la República de Corea no pueda escapar de su condición geopolítica de compartir una frontera con nosotros, la única forma en que puede vivir con seguridad es abandonar todos los lazos con nosotros y abstenerse de provocarnos”.
Al mismo tiempo, abrió la posibilidad de diálogo con Washington, condicionando cualquier avance a que Estados Unidos retire sus políticas “hostiles”. Sostuvo que las relaciones dependen completamente de la actitud estadounidense y que Corea del Norte está preparada tanto para la coexistencia pacífica como para la confrontación.
En el ámbito militar, durante el congreso fijó objetivos para desarrollar capacidades nucleares y convencionales: aumentar la producción de ojivas nucleares, diversificar los sistemas de lanzamiento, reforzar la frontera intercoreana y desplegar más sistemas de artillería con capacidad nuclear orientados hacia Corea del Sur.
Analistas interpretan la retórica de Kim hacia Seúl como una señal de que el régimen ya no considera a Corea del Sur un interlocutor útil para negociar con Estados Unidos, sino más bien un obstáculo para sus ambiciones regionales.
La tensión en la península podría intensificarse el próximo mes con los ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos, que Corea del Norte suele presentar como ensayos de invasión y utiliza como justificación para sus propias demostraciones militares.
Durante el congreso, la hermana de Kim Jong-un, Kim Yo-jong, recibió un ascenso y fue designada directora titular de un departamento del partido norcoreano.
(Con información de Associated Press)

