La policía italiana halló en Ardore, en la provincia de Reggio Calabria (sur), un búnker subterráneo sofisticado presuntamente vinculado a la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa. La instalación contaba con un túnel de escape de aproximadamente 120 metros y sistemas de ocultación que los investigadores calificaron como “dignos de un set de filmación”.
El descubrimiento, comunicado este jueves por los Carabinieri, fue fortuito durante un registro rutinario en busca de armas. Lo que comenzó como una inspección ordinaria terminó con el hallazgo de lo que las autoridades describen como una de las estructuras clandestinas más avanzadas localizadas en la comarca de la Locride.
Tras aparentes paredes comunes y bajo el suelo del inmueble revisado, los agentes del Nucleo Operativo de la Compañía de Locri, apoyados por el Escuadrón Aerotransportado Cacciatori “Calabria” y los bomberos de Bianco, encontraron un laberinto subterráneo dividido en tres estancias diferenciadas: un dormitorio, un servicio higiénico y una “cámara de fuga”, identificada en el comunicado oficial como “el corazón de todo el sistema”.
En esa última sala se ubicó el elemento más llamativo: una pesada trampilla de hormigón armado, invisible desde el exterior y fabricada con gran precisión, que se accionaba mediante un mecanismo eléctrico oculto. Al levantarla se accedía a un estrecho corredor subterráneo de cerca de 120 metros excavado en el terreno, pensado para facilitar una huida rápida hacia una zona rural apartada.
La intervención requirió varias horas de trabajo debido a la complejidad arquitectónica del refugio. La longitud del pasadizo, la compartimentación interna, los accesos disimulados y la concepción general del conjunto llevaron a los investigadores a concluir que se trata del escondite clandestino más sofisticado hallado hasta ahora en la Locride, una región históricamente con fuerte presencia de la ‘Ndrangheta.
La ‘Ndrangheta, originaria de Calabria, es considerada por organismos internacionales como una de las organizaciones criminales más potentes y con mayor proyección global, implicada en el narcotráfico, el sector de la construcción y operaciones financieras en varios continentes. Sus prófugos suelen permanecer años en la clandestinidad gracias a redes de protección y a estructuras como la descubierta en Ardore.
La investigación sigue abierta. Las autoridades judiciales intentan esclarecer quiénes construyeron y utilizaron el búnker y determinar la identidad legal del propietario del inmueble en cuyo subsuelo se halló la estructura. Hasta el momento no se han informado detenciones vinculadas directamente al hallazgo.

