La tensión en Oriente Medio aumentó este domingo después de que Irán acusara a Estados Unidos de facilitar los ataques de Israel en Beirut y amenazara con represalias contra bases estadounidenses en la región. Las advertencias de Teherán siguieron al bombardeo israelí del barrio de Dahiye, bastión de Hezbollah en el sur de Beirut, y avivaron el temor a una escalada militar.
Irán sostiene que Estados Unidos legitima y respalda los ataques israelíes en Líbano, lo que, según las autoridades iraníes, dificulta cualquier posibilidad de acuerdo diplomático para reducir la violencia. Además, Teherán afirma que Washington responde solo a la presión militar y señala potenciales objetivos estadounidenses en la región.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que Washington habría dado su “visto bueno” a los ataques y criticó la falta de cumplimiento del alto el fuego y la negativa al diálogo. Señaló, además, que medidas como el bloqueo naval y la ruptura de acuerdos sobre Líbano indican que solo se entiende la fuerza.
Qalibaf agregó que Irán se reserva el derecho a responder con todos los medios a su alcance.
Por su parte, el portavoz de la comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, Ebrahim Rezaei, prometió una “respuesta contundente y dolorosa” al bombardeo israelí sobre Dahiye. Rezaei calificó a Israel de manera despectiva y advirtió sobre una posible reacción militar en los territorios ocupados.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Rezaei dijo: “Daremos una respuesta decisiva y dolorosa al ataque del régimen sionista contra los suburbios. Este perro rabioso debe ser disciplinado y puesto en su lugar. Miren el cielo de los territorios ocupados esta noche”.
Las amenazas iraníes surgieron después del bombardeo israelí en el sur de Beirut, que según la agencia libanesa NNA dejó al menos dos muertos y once heridos. El ataque rompió el alto el fuego establecido días antes entre Líbano e Israel y endureció la postura iraní.
Irán, aliado clave de Hezbollah, condiciona cualquier posibilidad de acuerdo de paz con Estados Unidos al cese de los ataques en territorio libanés.
En el frente diplomático hay estancamiento. El ministro paquistaní del Interior, Mohsin Naqvi, llevó a Teherán un mensaje reservado al liderazgo iraní en un intento de impulsar las negociaciones, pero sin avances visibles. Ante ello, Teherán mantiene la opción militar como prioridad, respaldada por su disposición de fuerzas.
Mientras tanto, Estados Unidos intensificó la presión sobre Irán y mantiene un amplio despliegue militar en la región. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Washington estaría dispuesto a cooperar con Irán solo si el régimen destruye su uranio enriquecido y renuncia al desarrollo y adquisición de armas nucleares.
Trump señaló que solo bajo esas condiciones se considerarían la eliminación gradual de sanciones y la reapertura de canales diplomáticos. En una entrevista para “Meet the Press” de NBC, indicó que, de llegar a un acuerdo, se actuaría para deshacerse del material nuclear o del equipamiento asociado, y recalcó que la Casa Blanca no levantará sanciones ni permitirá la recuperación de activos iraníes mientras Teherán no acepte esos términos.
En el ámbito militar, el Mando Central de EE. UU. en Oriente Medio (Centcom) informó del derribo de dos drones iraníes sobre el estrecho de Ormuz durante la madrugada, en medio de otros incidentes recientes. El sábado anterior, Irán había lanzado misiles contra instalaciones militares en Kuwait y Bahréin, ambos aliados de Washington, lo que elevó aún más la tensión regional.
Actualmente, alrededor de 50.000 soldados estadounidenses están desplegados en la zona y Washington descarta su retirada. Según Trump, esa presencia podría ser necesaria para reforzar la posición negociadora ante nuevos episodios de tensión.
La situación en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo, tiene impacto directo en los mercados internacionales y en la economía iraní. Un cierre o restricciones en el paso aumentan la incertidumbre sobre precios y oferta energética.
Hasta ahora, la mediación de terceros países, en particular Pakistán, no ha superado el estancamiento entre las demandas iraníes —el cese de ataques en Líbano y la reapertura del estrecho— y las exigencias estadounidenses vinculadas al programa nuclear.
El gobierno de Estados Unidos mantiene como prioridad impedir que Irán acceda a armamento nuclear, considerando esa cuestión como su línea roja en cualquier negociación futura.


