Donald Trump pidió públicamente a Israel e Irán que cesen de inmediato los ataques, en medio de una escalada que puso a prueba una frágil tregua y complicó las posibilidades de un acuerdo de paz en Oriente Medio. En su red social Truth Social escribió: “Israel e Irán deben dejar de ‘disparar’ de inmediato”. También dijo que llamaría al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu —al que se refirió como “Bibi”— para pedirle que no responda, y afirmó: “Israel tuvo su ataque e Irán tuvo el suyo. No necesitamos otro”.
Según una entrevista con el periodista Barak Ravid, Trump había instado previamente a Israel a abstenerse de responder a los misiles lanzados por Teherán.
Escalada de ataques y respuesta internacional
La madrugada del lunes se registraron explosiones en Jerusalén mientras el ejército israelí interceptaba una nueva oleada de misiles procedentes de Irán. Tanto las Fuerzas Armadas de Israel como medios iraníes informaron de un ataque israelí contra una planta petroquímica en Mahshahr, en el suroeste iraní. Estos hechos siguieron al intercambio de fuego del domingo, cuando Irán lanzó once misiles contra Israel, todos interceptados y sin víctimas.
La Guardia Revolucionaria iraní describió su acción como “una advertencia” tras un bombardeo israelí en los suburbios del sur de Beirut, área controlada por Hezbollah. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ali Safari, dijo que la represalia fue el resultado de semanas de contención frente a acciones israelíes.
Además, Irán atacó objetivos en el Kurdistán iraquí, acusando a grupos armados kurdos de colaborar con intereses occidentales e israelíes. En paralelo, el ejército israelí reportó la intercepción de un misil lanzado desde Yemen.
Operaciones militares en Líbano y amenazas regionales
La oficina de Netanyahu confirmó que el ejército israelí bombardeó un centro de mando en el distrito de Dahiyeh, en Beirut, en represalia por ataques atribuidos a Hezbollah contra territorio israelí. El Ministerio de Salud libanés informó de dos muertos y veinte heridos por ese bombardeo. Hezbollah admitió haber lanzado misiles y drones contra dos barracones israelíes ese mismo día.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusó a Estados Unidos de dar “luz verde” a la operación israelí en Beirut y advirtió que los intereses estadounidenses e israelíes podrían convertirse en “objetivos legítimos”. El comandante central iraní exigió el fin de la ofensiva en Líbano.
La Guardia Revolucionaria avisó que, si se repiten agresiones similares, sus respuestas serían más amplias y abarcarían “todos los objetivos estadounidenses y sionistas en la región”.
Impacto económico y diplomático
La escalada de violencia provocó un aumento en el precio del crudo ante el riesgo de que Irán cierre el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de petróleo y gas.
En paralelo hubo movimientos diplomáticos: el ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, visitó Teherán para entregar una carta del jefe del ejército paquistaní, Syed Asim Munir, al líder supremo iraní. Munir ha desempeñado un papel de mediador entre Irán y Estados Unidos tras conversaciones celebradas en Islamabad.
Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo iraní, dijo a CNN que las negociaciones con Washington están “en punto muerto” y reclamó la liberación de unos 24.000 millones de dólares en activos iraníes congelados. Trump rechazó la idea de liberar esos fondos antes de alcanzar un acuerdo inicial y señaló a NBC: “Si se comportan, si hacen un buen trabajo, empezamos a hablar”.


