18 de junio de 2026
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Hezbollah rechaza desarme y exige condiciones para negociar con Israel

El líder de Hezbollah en Líbano, Naim Qassem, pronuncia un discurso televisado desde un lugar desconocido en esta imagen fija obtenida de un video publicado el 5 de diciembre de 2025
Al Manar TV/REUTERS TV/vía REUTERS

El secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, valoró positivamente el memorando de entendimiento alcanzado el 15 de junio entre Irán y Estados Unidos, calificándolo como una victoria para Teherán y para los pueblos de la región que buscan independencia. En un discurso pronunciado durante las conmemoraciones de Ashura —la festividad chií que recuerda el martirio del imán Husein— Qassem elevó el tono contra Israel y presionó al Gobierno libanés para que adopte una postura más firme antes de la quinta ronda de negociaciones directas prevista para el 22 de junio en Washington.

Qassem agradeció a Irán por haber vinculado el frente libanés al acuerdo regional y por, en su opinión, haber obligado a Israel a detener su agresión contra Líbano. Funcionarios de Estados Unidos, Irán y el mediador pakistaní describieron el memorando como un marco inicial —no un tratado definitivo— que contempla, entre otros puntos, la extensión de un alto el fuego por 60 días, la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico comercial y el inicio de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y el alivio de sanciones. Teherán sostiene que el acuerdo incluye un cese de hostilidades en Líbano; Israel rechazó esa interpretación y su ministro de Defensa, Israel Katz, dijo que las tropas permanecerán en el sur del país por tiempo indefinido.

En ese nuevo contexto diplomático, Qassem estableció condiciones que consideró innegociables. Afirmó que el límite para cualquier negociación con Israel es la seguridad mutua y rechazó la idea de un desarme de su organización, argumentando que ese esquema conduciría a la pérdida de control y debilitaría al país. La postura supone un rechazo tanto a la interpretación israelí como a la decisión del Gobierno libanés de incluir el desarme de Hezbollah entre los temas de las conversaciones directas en Washington, mediadas por Estados Unidos desde abril.

Escombros y vehículos dañados tras los bombardeos aéreos israelíes en el distrito de Dahye, en el sur de Beirut, Líbano, 15 de noviembre de 2024
EFE/EPA/WAEL HAMZEH

La violencia en Líbano se intensificó a partir del 2 de marzo de 2026, cuando Hezbollah reactivó sus ataques contra Israel en apoyo a Irán, tras los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní iniciados el 28 de febrero. Israel respondió con una ofensiva aérea masiva y una incursión terrestre que dejó a sus fuerzas desplegadas en el sur libanés. Según el Ministerio de Salud de Líbano, más de 3.400 personas murieron desde el inicio de la escalada y más de un millón resultaron desplazadas. Actualmente Israel ocupa aproximadamente una quinta parte del territorio libanés.

Ante esa situación, Qassem pidió al Gobierno de Beirut que exija cinco condiciones mínimas a Israel: el cese de la agresión aérea, terrestre y marítima; la retirada completa de las fuerzas israelíes del territorio libanés; la liberación de los prisioneros; el retorno de la población desplazada; y el inicio de la reconstrucción. Instó además a que las demandas no se vinculen a asuntos internos del país ni se ceda ante presiones que afecten la organización y la estructura de Hezbollah. Señaló que, para cualquier negociación, la demanda fundamental debe ser el restablecimiento de la soberanía libanesa.

El discurso de Qassem se produjo a pocos días de la quinta ronda de negociaciones directas entre delegaciones israelí y libanesa programada para el 22 de junio en Washington. Hezbollah no participa en ese proceso —fue excluido— y lo ha rechazado desde el principio. En junio, Qassem definió esas conversaciones como una “farsa humillante” tras el anuncio de un alto el fuego provisional acordado el 3 de junio entre Israel y Líbano, que la organización reprochó porque exigía el cese del fuego solo de su parte sin contemplar la retirada israelí.

El memorando entre Washington y Teherán, cuya firma formal está prevista en Ginebra, introduce una variable que complica el calendario diplomático en Líbano. Irán ha condicionado cualquier acuerdo definitivo a un cese total de las hostilidades en el país, mientras que Israel sostiene que su campaña contra Hezbollah es un objetivo independiente. La posibilidad de que el acuerdo regional se traduzca en el silencio de armas en el sur libanés dependerá, en gran medida, de si Estados Unidos logra que el primer ministro Netanyahu acepte condiciones que hasta ahora ha rechazado.

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