19 de junio de 2026
Buenos Aires, 9 C

Adolescente atacado por dos motochorros al volver de la escuela en La Plata

A plena luz del día y en una zona concurrida, un adolescente que salía del colegio sufrió un intento de robo, sin que los sospechosos lograran concretarlo.

Todo ocurrió en cuestión de segundos y las imágenes muestran a los motochorros retirándose por la misma vía por la que habían llegado. Hasta el momento no se informó si la víctima o algún testigo presentó una denuncia formal ante la Policía Bonaerense, ni se conoció la identidad de los agresores.

Una tatuadora de San Martín frustró el robo de su motocicleta en Remedios de Escalada, partido de Lanús, al activar a distancia un dispositivo antirrobo con descarga eléctrica que había instalado bajo el asiento. El hecho se produjo pasadas las 20 y las cámaras de seguridad de la zona difundieron las imágenes días después.

La mujer se dirigía a su trabajo cuando dos motochorros la interceptaron y le exigieron que descendiera de la moto. Ella no opuso resistencia; uno de los asaltantes se subió al vehículo y escapó, seguido por su cómplice. Cerca de la esquina, quien conducía recibió una descarga de 6.000 voltios que le hizo perder el control y caer al asfalto. Abandonó la motocicleta en la calle y ambos delincuentes huyeron.

Débora relató a C5N que por unos segundos se olvidó del dispositivo; cuando lo recordó lo activó y se escondió detrás de un árbol. Tras comprobar que los sospechosos se habían alejado, recuperó su motocicleta, aunque el pedal de cambios resultó dañado por la caída.

El artefacto, comercializado como Shockbag y fabricado en Uruguay, es una cinta negra que se coloca alrededor del asiento y funciona con una batería independiente con una autonomía aproximada de un mes. La descarga se activa presionando tres botones simultáneamente desde una muñequera ajustable. Según Débora, la corriente no es mortal pero hace soltar lo que se tenga; el sistema también incorpora una alarma para ubicar el vehículo en la oscuridad.

La víctima explicó que le habían robado cuatro motos con anterioridad, lo que la llevó a buscar una solución: “Lo compré porque estaba cansada de perder herramientas de trabajo”. Admitió que en el momento del asalto dudó por el miedo, pero finalmente decidió activarlo. “Está bueno cuando uno recupera lo suyo porque cuesta tanto comprarse las cosas”, añadió.

Ante la ausencia de una denuncia formal en la comisaría 4a de Lanús, las autoridades iniciaron actuaciones de oficio, según fuentes policiales. La investigación quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Instrucción N° 6 descentralizada de Avellaneda-Lanús.

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