Cinco días después de que dos terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 sacudieran el norte de Venezuela en cuestión de minutos, se registró una réplica de 4,6 con epicentro al norte de Caracas. Las autoridades, encabezadas por Jorge Rodríguez, informaron un balance provisional de 1.719 fallecidos, 5.034 heridos y 15.866 personas desplazadas, lo que convierte al movimiento sísmico del 24 de junio en uno de los más letales del país en más de un siglo.
El Gobierno indicó que 30 países enviaron ayuda humanitaria (más de 1.000 toneladas de suministros), además de más de 3.600 rescatistas y 118 perros especializados en búsqueda y rescate. Gran parte de esa asistencia se concentró en La Guaira, zona costera declarada en estado de desastre y epicentro de los daños. En localidades más distantes, las comunidades tuvieron que organizarse por su cuenta para atender necesidades básicas.
En El Junquito, una zona montañosa a unos 33 km al oeste de Caracas, varios vecinos señalaron que la presencia oficial fue limitada durante los primeros días. La distribución de alimentos y otros suministros iniciales corrió a cargo de particulares y agricultores locales. Decenas de familias instalaron carpas cerca de edificios parcialmente derribados y reclamaron limpieza de escombros, inspecciones y atención a los más afectados.
Rodríguez rechazó las críticas y las atribuyó a campañas de desinformación, y afirmó que el Gobierno habilitó 15 albergues y 50 campamentos temporales solo en La Guaira. También pidió a la población no divulgar información no verificada. Los cortes de electricidad continuaron complicando la reactivación de una refinería y otras instalaciones industriales, aunque la empresa estatal PDVSA aseguró que no hay desabastecimiento de combustible, según fuentes consultadas por medios.
Uno de los episodios más trágicos fue el colapso del Hotel Santuario La Llanada, en Maiquetía, donde se alojaban 147 venezolanos repatriados desde Estados Unidos pocas horas antes del sismo. Testimonios de sobrevivientes y familiares indican que solo una pequeña parte fue rescatada con vida, aunque las autoridades no confirmaron cifras precisas. Parientes denunciaron dificultades para evacuar y expresaron preocupación por la gestión durante el incidente.
Funcionarios estadounidenses confirmaron la muerte de tres ciudadanos de ese país y la desaparición de otros 12, mientras el Departamento de Estado atendió más de 300 consultas de ciudadanos que buscaban información sobre familiares. Colombia reportó preliminarmente 24 nacionales fallecidos y España confirmó 17 muertos y alrededor de 150 desaparecidos.
Como noticia positiva, se destacó el rescate de Aaron Levi, de 21 años, localizado con vida en La Guaira tras 106 horas enterrado entre escombros, en una operación conjunta de equipos de Venezuela, México y El Salvador. Con la llamada “ventana dorada” de 72 horas superada, las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso del tiempo. La larga crisis política y económica del país ha afectado la capacidad de respuesta ante emergencias; la forma en que se atienda a los miles de damnificados sin albergue será determinante para evaluar la gestión frente a esta catástrofe natural.




