6 de julio de 2026
Buenos Aires, 11 C

Cinco problemas del monitoreo físico con relojes inteligentes

El uso de relojes inteligentes y aplicaciones para registrar la actividad física ha cambiado cómo muchas personas hacen ejercicio y gestionan su bienestar diario. En varias ciudades han proliferado grupos de corredores impulsados por plataformas que facilitan el seguimiento digital de rutinas y progresos.

No obstante, el monitoreo continuo también puede tener efectos menos visibles. Investigaciones recopiladas por la Dra. Sahar Bakr, de la Universidad de Nottingham Trent (Reino Unido), y resumidas en The Conversation, indican que el seguimiento digital puede generar ansiedad, frustración y una percepción alterada del propio cuerpo y de la relación con el ejercicio. Aunque la tecnología ofrece incentivos y ayuda a cumplir metas, su influencia va más allá de los números de la pantalla y puede modificar la experiencia de la actividad física.

La obsesión con los pasos y la distorsión de la actividad

La meta de 10.000 pasos al día se instaló como un estándar general, aunque su origen fue una campaña publicitaria japonesa en los años 60 y no cuenta con una base científica sólida, según Bakr. Diversos estudios citados por la autora señalan que alrededor de 7.000 pasos diarios pueden ser adecuados para la mayoría de adultos, aunque la cifra de 10.000 siga muy arraigada.

El problema principal es que los dispositivos favorecen métricas fáciles de cuantificar, como los pasos, y a menudo no registran actividades como el ciclismo, la natación o el entrenamiento de fuerza. Esto puede dar una visión incompleta de lo que implica moverse de forma saludable, advirtió la académica.

En consecuencia, los usuarios tienden a subestimar ejercicios valiosos que no aparecen en las aplicaciones, lo que reduce la variedad de sus rutinas y puede desincentivar prácticas menos cuantificables.

El ejercicio pierde su sentido lúdico

Mantener la actividad física a largo plazo es un reto habitual. Las aplicaciones pueden transformar el ejercicio en una obligación y debilitar la motivación intrínseca que impulsa a moverse. Según Bakr, el disfrute favorece la consolidación de hábitos, mientras que la presión por alcanzar indicadores externos puede mermar esa motivación interna.

No cumplir con los objetivos diarios marcados por el dispositivo puede provocar frustración y, en algunos casos, llevar al abandono tanto de la tecnología como de las prácticas saludables. La profesora subraya que cuando la satisfacción personal se reemplaza por la necesidad de cumplir cifras, la relación con el ejercicio se ve perjudicada. “Fracasar repetidamente puede generar sentimientos de derrota y distanciamiento de la actividad física”, explicó.

Más no siempre es mejor

Las aplicaciones y los dispositivos suelen transmitir que “más” equivale a mejor salud: más pasos, más minutos activos, más calorías quemadas. Bakr advierte que esa lógica ignora las diferencias individuales y los contextos personales. No todas las personas pueden ni deben ajustarse a los mismos parámetros, pero los recordatorios constantes y las comparaciones aumentan la presión por alcanzar esas metas.

Estos aparatos no suelen tener en cuenta situaciones como la recuperación tras una enfermedad, el embarazo, la edad o las condiciones socioeconómicas, lo que puede hacer que sus recomendaciones sean poco realistas o incluso perjudiciales. “Las personas pueden dejar de fiarse de sus propias sensaciones y depender de lo que muestra la pantalla, aunque no refleje su estado real”, señaló Bakr.

Entre la responsabilidad individual y el contexto social


Recordatorios y comparaciones refuerzan la idea de sumar minutos y calorías sin considerar diferencias individuales, la recuperación tras una enfermedad, el embarazo o la edad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea de que la inactividad depende solo de la fuerza de voluntad es insuficiente. Bakr destacó que factores como la falta de tiempo, el acceso limitado a espacios verdes, la seguridad y las responsabilidades familiares influyen en la posibilidad real de hacer actividad física. Muchos usuarios sienten presión o culpa por no alcanzar los objetivos definidos por el dispositivo, que no toma en cuenta las dificultades del contexto.

Para la especialista, la tecnología debería ser una herramienta informativa, no una imposición rígida. Los desarrolladores tienen la oportunidad de mejorar la experiencia ofreciendo ajustes más inclusivos y adaptables, capaces de reconocer la diversidad de cuerpos, capacidades y situaciones personales.

Artículo anterior

Municipio informa avances en obras hidráulicas y viales

Artículo siguiente

Miniserie de 6 episodios en Netflix para empezar el lunes

Continuar leyendo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: