El conflicto interno se originó cuando el embajador decidió retirarle el despacho a Nimo dentro de la sede diplomática ubicada en la calle Fernando El Santo 15, en el barrio de Salamanca de Madrid.
Según información publicada entonces, la medida se presentó formalmente como parte de una reestructuración interna: la Embajada Argentina no renovaría el alquiler del piso donde funcionaba el Consulado General, lo que obligó a redistribuir los espacios entre el personal. La decisión fue comunicada mediante un memo interno enviado por correo electrónico oficial a las más de 40 personas que trabajan en el edificio.
Nimo no aceptó esa explicación y expuso el conflicto en la red social X. Aclaró que no se trataba de un desplazamiento de su cargo, sino de la pérdida del despacho donde atendía a empresarios interesados en invertir en Argentina, atribuyendo la medida al embajador Bunge. Añadió que ese despacho “se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia” para quienes apoyan las ideas del presidente Javier Milei en España y afirmó: “Deshacerse de mi oficina no fue deshacerse de mí. Fue deshacerse de un símbolo.”
El mensaje derivó en una impugnación política directa al embajador. Nimo manifestó su preocupación por lo que consideró una falta de compromiso con el achicamiento del Estado y con las premisas de responsabilidad fiscal que promueve el presidente, y sostuvo que había presentado propuestas para reducir el gasto de la representación diplomática sin recibir respuesta.
Según fuentes consultadas, la disputa llegó tras meses de tensiones acumuladas. Nimo, abogado identificado con el ideario libertario y seguidor del economista español Jesús Huerta de Soto, había desarrollado en Madrid una agenda propia de reuniones con empresarios y actores del sector privado, con contactos en los rubros alimentario y ferroviario y compromisos de inversión por más de 2.500 millones de euros. Esa actividad, desarrollada en paralelo a la agenda institucional de la embajada, generó fricciones por la superposición de interlocutores y la autonomía con la que gestionaba los encuentros.
El conflicto se profundizó después de una entrevista que Nimo concedió a un influencer en redes sociales, en la que defendió la política de austeridad fiscal del Gobierno argentino, reivindicó la “batalla cultural” y formuló críticas al gobierno de Pedro Sánchez.
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