Ante la falta de metros cuadrados, una despensa tradicional suele quedar fuera de alcance. Fischer propone una despensa extraíble vertical, también denominada microdespensa, para aprovechar rendijas estrechas entre muebles y ganar almacenaje sin ocupar más superficie.
“Incluso los huecos estrechos entre gabinetes pueden volverse muy útiles”, dijo Fischer. Este formato alto y angosto aumenta la capacidad sin ampliar la huella de la cocina. La diseñadora considera que es adecuada para conservas y botellas de aceite: la idea es transformar un espacio residual en un lugar de guardado funcional.
2. Panel perforado para aprovechar la pared
Se recomiendan los paneles perforados para aprovechar paredes que de otro modo quedarían sin uso. Según Juzėnaitė, son prácticos tanto en garajes y cobertizos para herramientas, como en oficinas para suministros o en cocinas para utensilios.
La solución funciona mejor con objetos que pueden mostrarse a la vista; la interiorista advirtió que esos elementos quedarán expuestos, por lo que conviene cuidar el orden y la estética.
3. Almacenamiento magnético sin perforar paredes
Otra alternativa mural que menciona Juzėnaitė es el almacenamiento magnético. Es una solución básicamente bidimensional y su ventaja principal es que no exige perforar la pared: se fija sin obras y se retira con facilidad.
Entre sus usos preferidos figuran la cocina, para cuchillos y frascos de especias, así como el baño, el sótano u otras áreas de servicio. Convertir una franja muerta en un espacio magnético o en un cajón cambia un hueco inutilizado por guardado práctico.
5. Espacio de guardado bajo el lavabo
La misma lógica se aplica en baños pequeños. En uno de sus proyectos, Brien redujo la profundidad del mueble del lavabo para incorporar un cajón funcional debajo. La diseñadora explicó que esa zona suele quedar infrautilizada y que con una planificación adecuada se puede aprovechar mejor.
Su consejo es aplicable en obras nuevas: si se planifica con antelación y se coordina con el plomero para compactar al máximo el sifón en P, se libera espacio suficiente para añadir almacenamiento adicional.
6. Bancos con almacenamiento integrado
Los bancos en pasillos y entradas, y los asientos corridos en comedores o cocinas, pueden cumplir una doble función. Fischer los emplea como lugares de guardado para material de manualidades infantil, ropa de cama ocasional o electrodomésticos voluminosos de uso esporádico.
Esta propuesta suma capacidad sin añadir mobiliario extra. Según Fischer, los cojines también contribuyen al diseño y ayudan a integrar el asiento en el espacio. Además, advirtió que las encimeras llenas de aparatos y objetos hacen que el ambiente se perciba más cargado y reducido.
Ocultar una batidora o un extractor de jugos ya modifica la sensación del espacio. Brien, por su parte, prefiere soluciones con puertas escamoteables o de tambor para mantener el orden visual.
9. Divisores para ordenar cajones
La última recomendación se centra en el interior de los cajones. Brien resumió su efecto con una frase directa: “Los divisores de cajones hechos a medida pueden marcar una gran diferencia”.
Su opción habitual es crear secciones específicas —por ejemplo, para aparatos de peinado— dentro de los cajones del baño. Si no es posible una solución a medida, se pueden emplear bandejas compartimentadas o expandibles en cualquier cajón de la casa.
A veces basta con identificar los rincones que la vivienda deja sin uso y convertirlos en lugares de guardado útiles.

