18 de julio de 2026
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Culpable de homicidio por quemar a su bebé con un secador en Escocia

Courtney Gartshore, de 28 años, fue declarada culpable por el Tribunal Superior de Aberdeen, en Escocia, del homicidio de su hija de tres meses, Dahlia-Rose. Tras un juicio de siete días, el tribunal concluyó que la muerte se produjo por quemaduras causadas por un secador de pelo. La imposición de la pena quedó aplazada hasta el 14 de agosto.

Según la sentencia, Gartshore expuso de forma temeraria a la bebé al calor del aparato mientras estaba a su cuidado, y las lesiones fueron lo bastante graves como para provocarle la muerte, informó la BBC.

El jurado alcanzó un veredicto unánime en poco más de una hora. Gartshore negó los cargos relacionados con los hechos ocurridos en Peterhead, Aberdeenshire; al conocer la decisión rompió a llorar y fue retirada de la sala por agentes de seguridad.

Durante el proceso, la fiscalía indicó que Gartshore había consumido alcohol antes de los hechos. También se expuso que la bebé presentaba quemaduras en el 18% de la superficie corporal y que el ADN de la acusada se encontró en un secador de pelo, según la BBC.

Como prueba, la acusación presentó una grabación de una llamada al servicio de emergencias 999 en la que Gartshore dijo que su hija se había puesto “morada” mientras ella dormía.

La discusión sobre la causa de la muerte

Un punto central del juicio fue si las lesiones por quemaduras fueron la causa del fallecimiento de la bebé.

El doctor Timothy Burge, cirujano especialista en quemaduras y cirugía plástica llamado por la defensa, declaró que las heridas térmicas no habían provocado la muerte y sugirió la posibilidad de que la niña ya estuviera fallecida cuando se produjeron esas lesiones.

La fiscalía rechazó esa interpretación. En su alegato final, Alan Cameron describió el caso como “terrible” y “desgarrador”, y destacó que sólo Gartshore y Dahlia-Rose estaban en la vivienda, por lo que sólo la acusada pudo haber encendido el secador.

Cameron señaló además testimonios de testigos que no observaron lesiones en la bebé en las horas previas y afirmó que el jurado no necesitaba conocer el motivo por el que Gartshore utilizó el secador; no obstante, mencionó el consumo de alcohol y el posible estado de intoxicación como explicación de su conducta. El fiscal instó al jurado a no dejarse llevar por la “simpatía o el prejuicio” al valorar las pruebas.

Por su parte, Murray Macara KC, abogado defensor de Gartshore, sostuvo que la acusación debía probar que las lesiones habían causado la muerte y argumentó que esa “conexión causal” no había quedado acreditada.

Las reacciones tras la condena

El juez Simon Collins calificó el caso de “perturbador”, mantuvo a Gartshore en custodia y pospuso la sentencia para una audiencia posterior en el Tribunal Superior de Edimburgo. Agradeció también al jurado su trabajo y les informó de la posibilidad de acceder a servicios de apoyo psicológico si lo precisaban.

Tras el veredicto, el detective inspector James Callander declaró a la BBC que “los niños están indefensos y deben ser protegidos”, y añadió que la muerte de un menor es especialmente dolorosa y que la de un niño a manos de uno de sus progenitores resulta “increíblemente perturbadora”.

Callander señaló que todos los implicados en la investigación se vieron afectados por las circunstancias del fallecimiento de Dahlia-Rose y que el objetivo de la pesquisa fue esclarecer lo ocurrido y llevar ante la justicia a la persona responsable.

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