15 de enero de 2026
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Beatificación en Notre-Dame de 50 católicos franceses asesinados por los nazis

La catedral de Notre Dame de París fue escenario este sábado de la beatificación de 50 católicos franceses asesinados por los nazis al final de la Segunda Guerra Mundial, un acto presentado como la ceremonia de mayor relevancia de este tipo en Francia.

Los nuevos beatos formaban parte de un conjunto de sacerdotes, religiosos, seminaristas, scouts y militantes de la Acción Católica, muchos jóvenes vinculados a una capellanía clandestina creada en torno al Servicio de Trabajo Obligatorio (STO), el sistema del régimen de Vichy para enviar forzosamente a miles de franceses a trabajar en Alemania.

Con edades entre 19 y 58 años, fueron detenidos y deportados a campos de concentración por sus actividades religiosas y por acompañar a jóvenes obligados a trabajar para el régimen nazi.

La misión clandestina, conocida como Misión Saint Paul, buscaba sostener la fe de quienes sufrían el desarraigo y la explotación, pese a la prohibición decretada por el jefe de la Gestapo, Ernst Kaltenbrunner, que desde diciembre de 1943 había impedido toda actividad católica en el marco del STO.

La misa de beatificación fue presidida por el cardenal Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo, y contó con la asistencia de numerosos fieles, obispos, religiosos y familiares de los mártires.

Según el sitio oficial de Notre Dame de París, la lectura de la carta apostólica firmada por el Papa León XIV fijó su conmemoración anual el 5 de mayo, subrayando el “testimonio de consuelo del Evangelio” que representan los nuevos beatos.

El acto incluyó la presentación de la imagen oficial de los mártires y una homilía de Hollerich en la que destacó que todos ellos convirtieron su vida, sus actividades, su encarcelamiento y su martirio en un servicio, y los propuso como modelos de servicio para la Iglesia actual.

La historia que motivó la beatificación se remonta al 16 de febrero de 1943, cuando el gobierno de Vichy aceptó la requisición forzada de ciudadanos franceses para sostener la maquinaria bélica nazi; se calcula que entre 600.000 y 650.000 personas fueron trasladadas a campos y fábricas en Alemania.

Ante esa situación, algunos obispos franceses organizaron formas de asistencia religiosa secreta, lo que los expuso a la persecución de las autoridades nazis.

Tras la prohibición formal de cualquier apostolado católico en diciembre de 1943, muchos miembros de esa red fueron arrestados, torturados o deportados a campos como Buchenwald, Mauthausen, Dachau y Neuengamme.

La gran mayoría no sobrevivió a las duras condiciones, los abusos o las enfermedades contraídas durante el internamiento.

La ceremonia en la capital francesa transcurrió en un clima de solemnidad y reconciliación, con presencia de fieles franceses y delegaciones internacionales. Entre los nuevos beatos figuran el sacerdote Raymond Cayré, el religioso Gérard-Martin Cendrier, el seminarista Roger Vallée y el laico Jean Mestre, quien dirigió el grupo de apoyo espiritual clandestino en los campos de trabajo.

(Con información de EFE)

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