17 de enero de 2026
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Líderes europeos rechazan aranceles de Trump sobre Groenlandia

El anuncio de aranceles por parte del presidente de Estados Unidos contra productos de varios países europeos provocó una reacción inmediata entre los líderes afectados. Los gobiernos implicados están preparando una respuesta conjunta a la medida, que se produce tras la participación de sus tropas en maniobras militares en Groenlandia.

Washington ha impuesto un arancel adicional del 10% sobre exportaciones originarias de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, con entrada en vigor el 1 de febrero. El gravamen podría aumentar al 25% desde el 1 de junio si no se alcanza un acuerdo respecto a la hipotética “adquisición” de Groenlandia. La Casa Blanca justificó la medida como represalia por la colaboración europea en ejercicios militares y por la negativa a respaldar los planes estadounidenses sobre la isla, calificando el despliegue como una amenaza para la seguridad global.

El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó la iniciativa y la calificó de inaceptable, reiterando el compromiso de Francia con la soberanía europea. Macron defendió la relevancia de las maniobras en Groenlandia para la seguridad del Ártico y las fronteras europeas y aseguró que ninguna presión externa cambiará la postura francesa sobre Ucrania, Groenlandia u otros asuntos estratégicos.

Desde las instituciones europeas, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, advirtieron que los nuevos gravámenes pueden provocar “una peligrosa espiral descendente” y debilitar las relaciones transatlánticas. Ambos subrayaron la importancia de mantener la unidad europea, defendieron que los ejercicios en Groenlandia tienen fines defensivos y mostraron disposición al diálogo, al tiempo que adelantaron una respuesta firme si las medidas se ejecutan.

Costa explicó que la Unión Europea está coordinando una estrategia común entre los Veintisiete para hacer frente a la decisión de Washington. Von der Leyen y Costa, que se encontraban en Asunción (Paraguay) cuando se anunció la medida, destacaron la importancia de la seguridad en el Ártico y el interés europeo en preservar la estabilidad regional.

Los países nórdicos también expresaron su rechazo. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, describió la iniciativa como “chantaje” y defendió que solo Dinamarca y Groenlandia tienen derecho a decidir sobre sus asuntos. Kristersson indicó que Suecia intensifica la coordinación con socios europeos, noruegos y británicos. En Dinamarca, el ministro de Asuntos Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, mostró sorpresa por el anuncio y explicó que el refuerzo militar en Groenlandia tiene carácter defensivo y no supone una amenaza para terceros, confirmando además la coordinación con la Comisión Europea y socios regionales.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, consideró las medidas arancelarias “completamente equivocadas” y afirmó que la operación europea en Groenlandia se basa en intereses de seguridad colectiva de la OTAN; anunció que tratará el asunto directamente con Washington.

En Dinamarca, la oposición y el sector empresarial reaccionaron con llamadas a la unidad y a una respuesta coordinada. Inger Stojberg, de los Demócratas Daneses, afirmó que el país no debe ceder ante la intimidación ni aceptar la idea de “comprar” Groenlandia. Pelle Dragsted, de la Alianza Roji-Verde, solicitó solidaridad europea frente a la presión económica, y Martin Lidegaard, del centroizquierda, defendió que la fuerza y cohesión de la UE son la principal herramienta. El líder de la patronal danesa, Brian Mikkelsen, expresó su preocupación por el daño a la confianza en el comercio internacional y urgió a una respuesta conjunta de Europa y del Congreso estadounidense.

El origen del conflicto son los ejercicios militares coordinados en Groenlandia, liderados por Dinamarca con apoyo de varios países europeos, cuyo objetivo declarado es reforzar la seguridad en el Ártico. Los gobiernos europeos insisten en que estos ejercicios son de carácter defensivo y respetan el derecho internacional y la soberanía territorial.

La medida arancelaria se suma a otras ocasiones en las que Estados Unidos ha recurrido a gravámenes punitivos como instrumento de presión internacional, en contextos anteriores con países como Brasil e India. Esta nueva decisión plantea un escenario que puede reconfigurar las relaciones transatlánticas y exige una respuesta europea coordinada ante la coerción comercial.

Ante este panorama, el uso de sanciones comerciales por parte de Estados Unidos refuerza el consenso entre los socios europeos sobre la necesidad de mantener la firmeza y la cohesión frente a presiones externas.

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