18 de enero de 2026
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Hackean canales estatales iraníes y emiten mensaje de Reza Pahlavi

El aparato mediático estatal de Irán sufrió este domingo un golpe importante: un grupo de hackers interrumpió simultáneamente los canales de la televisión pública y difundió en todo el país un mensaje del príncipe heredero Reza Pahlavi, quien desde el exilio instó a la población a rebelarse contra el régimen islámico.

La emisión, que paralizó la programación habitual durante varios minutos, tuvo lugar en medio de una de las crisis políticas y sociales más graves de las últimas décadas en Irán.

La intrusión televisiva se produjo en el contexto de una ola de protestas que comenzó por el aumento del costo de la vida y que derivó en un movimiento masivo contra la teocracia. Organizaciones de derechos humanos y entidades internacionales han denunciado miles de muertes derivadas de la represión; la ONG Iran Human Rights cifra al menos 3.428 fallecidos, mientras que otras estimaciones elevan la cifra hasta 20.000, en un marco de apagón informativo y restricciones a Internet.

En el mensaje, Reza Pahlavi llamó a los iraníes a no ceder ante la represión y a organizarse para lograr un cambio político profundo. Aunque ese discurso circulaba hasta ahora principalmente en redes sociales y plataformas bloqueadas, alcanzó a millones de personas a través de la señal estatal, poniendo en evidencia la vulnerabilidad del sistema comunicacional y reforzando el peso simbólico del príncipe heredero como referente de la oposición en el exilio.

El incidente ocurre mientras el acceso a Internet en Irán permanece fuertemente limitado. La organización Netblocks reportó que, tras alrededor de diez días de bloqueo casi total y un breve restablecimiento parcial, el tráfico de datos volvió a caer. Según Netblocks, la censura busca ocultar la magnitud de la represión y dificultar el flujo de información sobre la crisis; no obstante, durante breves ventanas algunos iraníes lograron ofrecer detalles desde el terreno.

Ante la presión interna y externa, las autoridades ordenaron la reapertura de escuelas cerradas y proclamaron un regreso a la “normalidad”, al tiempo que endurecieron las advertencias oficiales.

El presidente Masud Pezeskian afirmó que “un ataque contra el gran líder de nuestro país equivale a una guerra total contra la nación iraní”, en referencia al ayatolá Alí Khamenei. Las autoridades han acusado a Estados Unidos e Israel de incentivar la “sedición” y han amenazado con sanciones severas, incluidas penas de muerte para quienes lideren las protestas.

El portavoz del poder judicial, Asghar Jahangir, advirtió que los responsables de los disturbios enfrentarán juicios sumarios y no contarán con perdón estatal. El régimen sostiene que las manifestaciones fueron inicialmente pacíficas y que luego se convirtieron en “disturbios” promovidos por potencias extranjeras; Khamenei atribuyó la responsabilidad de “algunos miles” de muertos a “agentes” de Estados Unidos e Israel y prometió una respuesta contundente.

El apagón informativo y el control sobre los medios complican la verificación independiente de los hechos. Aun así, la difusión del mensaje de Pahlavi por la televisión estatal representó un hecho singular: nunca antes un discurso opositor había logrado penetrar en tiempo real el sistema de comunicación estatal y alcanzar a todo el país.

El episodio se suma a la creciente presión internacional: en ciudades como Berlín, Londres y París se han celebrado grandes manifestaciones en apoyo a los manifestantes iraníes, donde miles de personas exigieron el fin de la represión y el respeto a los derechos humanos.

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