El deslizamiento en el Cerro Hermitte provocó una emergencia inédita en Comodoro Rivadavia: cientos de familias fueron desplazadas y la búsqueda de soluciones habitacionales y la asistencia estatal se convirtieron en prioridades. Organismos técnicos y autoridades monitorearon la situación, que puso a prueba la capacidad de respuesta municipal y mantuvo en alerta a varios barrios.
En la madrugada del domingo, el movimiento del terreno obligó a los vecinos de Sismográfica a abandonar sus viviendas de inmediato, muchas veces solo con lo puesto. El temor se extendió a los barrios El Marquesado y Médanos; varias casas quedaron inhabitables y las familias debieron refugiarse en centros municipales, en hogares de allegados o gestionando alquileres con urgencia. El fenómeno no se estabilizó de forma inmediata, por lo que el riesgo y la incertidumbre se mantuvieron en la zona afectada.
La vecinal del barrio General Mosconi activó una convocatoria en redes sociales para ofrecer alojamiento a quienes lo habían perdido todo. Hubo respuestas solidarias con propuestas de departamentos, pero también quejas por los montos exigidos y por la escasez de alternativas adecuadas.
“Si costaba conseguir antes, ahora es imposible. Es excesivo el valor que piden por un departamento en la zona del 3. Es una locura”, comentó una vecina en el posteo de Facebook, y señaló que quienes tienen mascotas encontraron aún menos opciones disponibles.
La presión sobre el mercado de alquileres motivó reclamos para evitar aumentos abusivos en un contexto de emergencia. Al mismo tiempo, la solidaridad vecinal y el apoyo comunitario se constituyeron en herramientas clave para atender el desarraigo y la imposibilidad de volver a los hogares.
El Gobierno de Chubut anunció medidas para enfrentar la crisis habitacional: destinó un fondo inicial de 500 millones de pesos a la municipalidad de Comodoro Rivadavia para cubrir alquileres de las familias evacuadas y confirmó un plan de viviendas por más de 5.500 millones de pesos. La estrategia contempla la construcción de nuevas casas con el sistema Steel Framing, que emplea perfiles de acero galvanizado para acelerar plazos y reducir costos.
Mientras avanzaban las acciones de asistencia, la Comisión de Análisis Científico Técnico Interdisciplinaria de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) mantuvo el monitoreo del Cerro Hermitte. El geólogo José Óscar Allard explicó que la zona está bajo observación por la presencia de bloques potencialmente inestables que llegaron a desplazarse casi 37 metros en pocos días.
El informe técnico de la comisión, elaborado con drones y fotogrametría, documentó la evolución del deslizamiento. Según Allard, el bloque se activó en la madrugada del 18 de enero y generó una fractura desde la parte alta del cerro hasta la cancha de golf del Club Santa Lucía, con levantamientos del terreno de hasta aproximadamente diez metros. La aparición de fracturas y la desconexión parcial o total de segmentos rocosos incrementaron la peligrosidad del sector.
La comisión advirtió sobre la posibilidad de que nuevos movimientos afecten la urbanización. “Si esta falla tiene una evolución, como la que se observa en sectores aledaños del barrio Médanos, el volumen involucrado pendiente abajo podría impactar directamente en la urbanización”, señaló Allard, y subrayó que el objetivo del equipo es alertar sobre la elevada situación de riesgo y concientizar a la población.
Ante la emergencia, la Municipalidad activó el protocolo de evacuación y cerró la zona del cerro por 48 horas, restringiendo el acceso y reforzando la vigilancia. Algunos vecinos denunciaron cortes de gas y agua utilizados para facilitar el desalojo preventivo. En el debate público reaparecieron informes técnicos antiguos que, hace más de veinte años, ya advertían sobre los riesgos de edificar en el barrio Sismográfica.
El Ejército intervino con un rol logístico relevante para sostener las tareas, garantizar la seguridad y brindar apoyo a las personas damnificadas.
Las acciones desplegadas incluyeron apoyo logístico, asistencia comunitaria y acompañamiento a los dispositivos de emergencia, con evacuaciones que superaron las 90 familias y monitoreo permanente de las áreas afectadas.
Para intensificar el operativo, se sumarán un avión de la Policía Federal y su Brigada USAR (búsqueda y rescate), integrada por oficiales de comando, un ingeniero, un arquitecto, piloto, copiloto y mecánicos.
La situación en Comodoro Rivadavia continuó marcada por la incertidumbre y la necesidad de respuestas rápidas. La evolución del deslizamiento del Cerro Hermitte, el riesgo de nuevos movimientos y la presión sobre el mercado de alquileres mantuvieron la atención en la ciudad, que trabaja para recuperarse de una crisis de gran impacto social.


