22 de enero de 2026
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UE advierte que ataques rusos a subestaciones ucranianas ponen en riesgo la seguridad nuclear y desafían a la OIEA

La Unión Europea advirtió el miércoles que los ataques rusos contra subestaciones eléctricas en Ucrania ponen en riesgo la seguridad nuclear y contradicen las reiteradas advertencias del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA). Los daños a infraestructuras críticas alcanzaron incluso a la zona de la central de Chernóbil.

La portavoz de Exteriores de la UE, Anitta Hipper, afirmó en redes sociales que “Rusia está creando riesgos de apagón en instalaciones nucleares, incluidas Chernóbil y otras centrales nucleares” y calificó las acciones de “imprudentes”.

Hipper añadió que estas operaciones evidencian el “desprecio” de Moscú por el sufrimiento de la población civil, el medio ambiente y los esfuerzos de paz. Subrayó que la UE seguirá apoyando a Ucrania y trabajando para reducir la capacidad de Rusia de poner en riesgo la vida de millones de personas, incluido el peligro de un accidente nuclear.

El Ministerio de Energía de Ucrania informó el martes que el suministro eléctrico de la central de Chernóbil fue restablecido tras ataques nocturnos rusos que provocaron la pérdida de contacto con varias líneas de abastecimiento. Previamente, el OIEA había señalado que “varias subestaciones eléctricas ucranianas” resultaron afectadas y que la central perdió “toda la energía externa”.

Un nuevo préstamo para Kiev

Paralelamente, el Parlamento Europeo autorizó el miércoles que varios países de la Unión pongan en marcha un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania destinado a 2026 y 2027, sin la participación de Hungría, Eslovaquia y la República Checa.

La Eurocámara aprobó la iniciativa con 499 votos a favor, 135 en contra y 24 abstenciones, lo que permite avanzar mediante un mecanismo de cooperación reforzada. Este procedimiento, previsto en el artículo 20 del Tratado de la Unión Europea, posibilita que al menos nueve Estados miembros promuevan medidas concretas cuando no hay consenso entre todos los socios.

Según el marco jurídico europeo, la cooperación reforzada se emplea cuando la Unión en su conjunto no alcanza los objetivos en un plazo razonable; no amplía competencias más allá de lo establecido en los tratados y está diseñada para superar bloqueos sin perjudicar a los Estados que optan por no participar.

La decisión de Hungría, Eslovaquia y la República Checa de excluirse del préstamo se formalizó en la cumbre del Consejo Europeo del 18 de diciembre. Según el acuerdo, el uso de recursos del presupuesto comunitario como garantía del crédito no afectará las obligaciones financieras de esos tres países, aunque sus empresas podrán concurrir a las licitaciones financiadas con los fondos.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, justificó la exclusión para evitar que sus ciudadanos asumieran lo que calificó como “dinero perdido”. Hungría y Eslovaquia están entre los gobiernos de la UE más próximos a Moscú y han rechazado la ayuda militar a Ucrania. La postura checa fue más matizada: el primer ministro Andrej Babis dijo apoyar las conclusiones de la cumbre y respaldar a Ucrania, pero no garantizar el préstamo.

El mecanismo financiero acordado se financiará mediante la emisión de deuda común respaldada por los márgenes del presupuesto comunitario. Esta alternativa se impuso tras fracasar el consenso para financiar el préstamo con activos rusos inmovilizados, opción rechazadapor Bélgica.

Bruselas mantiene congelados cerca de 210.000 millones de euros del Banco Central de Rusia, pero las exigencias belgas de garantías ilimitadas para compartir responsabilidades legales y financieras fueron inaceptables para otros socios.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó el diseño del préstamo el 14 de enero y propuso destinar 60.000 millones de euros a gasto militar, con prioridad para compras a la industria ucraniana y europea. Los 30.000 millones restantes cubrirán necesidades presupuestarias de Kiev y garantizarán el funcionamiento de la administración pública.

El plan prevé que Ucrania reciba el crédito sin intereses y que su devolución quede condicionada a eventuales reparaciones de guerra por parte de Rusia. Mientras tanto, la deuda se colocará en los mercados internacionales con el respaldo del presupuesto europeo. Bruselas calcula unos intereses anuales cercanos a 3.000 millones de euros, que deberán contemplarse en el próximo marco financiero plurianual.

Como en programas previos, los desembolsos estarán condicionados al cumplimiento de un programa de reformas en áreas como la lucha contra la corrupción y el refuerzo del Estado de Derecho. La UE estima que Ucrania necesitará 135.000 millones de euros adicionales para sostener sus finanzas en los próximos dos años.

(Con información de EP)

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