26 de enero de 2026
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Riesgos tecnológicos para la seguridad marítima y las cadenas de suministro

La seguridad marítima ha vuelto a preocupar a Europa y al mundo. Catorce países ribereños del mar Báltico y del mar del Norte alertaron sobre un aumento de riesgos para la navegación comercial, vinculados a interferencias en sistemas satelitales y a la manipulación de datos de identificación de buques.

Paralelamente, un informe internacional sobre piratería y robos armados confirma que las amenazas a la actividad marítima no solo persisten, sino que se diversifican y aumentan en complejidad.

La advertencia europea se centra en dos elementos críticos del transporte marítimo moderno: el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) y el Sistema Automático de Identificación (AIS). Ambos son esenciales para la navegación segura, la gestión del tráfico y la respuesta ante emergencias. Según los países firmantes, las interferencias y las falsificaciones detectadas —que atribuyen a acciones originadas en la Federación Rusa— están degradando la seguridad operativa de los buques que transitan aguas europeas, especialmente en el mar Báltico.

Estas disrupciones no son solo un problema técnico. En cadenas de suministro altamente integradas y sensibles al tiempo, cualquier alteración en la navegación afecta la fiabilidad de las rutas, la planificación logística y la continuidad del comercio. La pérdida o degradación de señales de posicionamiento complica la toma de decisiones a bordo, eleva el riesgo de colisiones y dificulta las maniobras en zonas con tráfico intenso.

Un escenario global de riesgos crecientes

La alerta europea coincide con las conclusiones del último informe del International Maritime Bureau (IMB), que registró 137 incidentes de piratería y robos armados contra buques en 2025, frente a 116 en 2024. Aunque muchos episodios fueron oportunistas, el informe muestra una tendencia preocupante: mayor presencia de armas, más abordajes exitosos y un aumento de la violencia contra las tripulaciones.

El IMB señala que el 91% de los incidentes reportados terminó con el abordaje del buque, y que en varias regiones estratégicas se observaron interferencias electrónicas que afectaron sistemas GNSS, incluso en casos no asociados directamente con la piratería. Estas perturbaciones se registraron en corredores clave como el estrecho de Ormuz, el golfo de Omán, el mar Rojo y el golfo de Adén, áreas críticas para el comercio energético y de mercancías global.

Desde la perspectiva de las cadenas de suministro, el problema trasciende el riesgo físico. La combinación de interferencias tecnológicas, amenazas a la seguridad y tensiones geopolíticas genera incertidumbre operativa, obliga a desvíos de rutas, incrementa los costos de seguros y hace necesaria la creación de colchones logísticos que contradicen modelos de eficiencia extrema.

Impacto directo en la planificación logística

La carta firmada por los países europeos advierte que “todos los buques están en riesgo” cuando se degradan los sistemas de navegación y de identificación. Esto tiene implicaciones directas para cargadores, operadores logísticos y responsables de supply chain, que dependen de la previsibilidad del transporte marítimo para cumplir plazos, coordinar inventarios y cumplir contratos internacionales.

Ante este escenario, las autoridades recomiendan reforzar la formación de las tripulaciones, asegurar que los buques dispongan de capacidades para operar durante interrupciones tecnológicas y acelerar el desarrollo de sistemas alternativos de radionavegación terrestre para reducir la dependencia del GNSS.

El informe del IMB también enfatiza la necesidad de mejorar la detección temprana y el reporte inmediato de incidentes: la información oportuna es clave para prevenir nuevos ataques y minimizar impactos en rutas cercanas. La demora en la notificación de eventos sigue siendo un factor que amplifica los riesgos.

Un desafío estructural para el comercio internacional

Más allá de episodios puntuales, ambos documentos reflejan una tendencia de fondo: la seguridad marítima se ha convertido en una variable estructural de la logística global. La combinación de interferencias electrónicas, flotas opacas utilizadas para eludir sanciones y un contexto geopolítico fragmentado redefine el mapa de riesgos del transporte marítimo.

Para las cadenas de suministro, esto exige replantear estrategias de resiliencia, diversificar rutas y mejorar la gestión de contingencias. La plena aplicación de regulaciones internacionales y la cooperación entre Estados, operadores y autoridades marítimas aparecen como condiciones necesarias para mantener la fluidez del comercio en un entorno con crecientes amenazas no convencionales.

En un sistema en el que alrededor del 80% del comercio mundial se mueve por mar, la seguridad de la navegación deja de ser un asunto sectorial y se consolida como un factor crítico para la estabilidad de las cadenas de suministro y del comercio internacional.

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