En el Día Mundial del Sueño, el Hospital Italiano de Buenos Aires y la neuróloga Stella Maris Valiensi subrayan la relación entre el insomnio y los trastornos del ánimo.
La institución señala que la falta de sueño perjudica la salud emocional y recomienda tratamientos respaldados por la evidencia, dando prioridad a opciones distintas a la medicación cuando sea posible.
Dormir mal de forma prolongada disminuye la energía diaria y eleva el riesgo de depresión y ansiedad. Organizaciones como Harvard Medical School y MedlinePlus aconsejan abordar insomnio y trastornos del ánimo de forma integrada, favoreciendo intervenciones no farmacológicas y cambios de hábitos antes de recurrir a fármacos.
Cómo el insomnio y el ánimo se potencian mutuamente
Expertos del Hospital Italiano y organismos internacionales coinciden en que el insomnio es un trastorno con impacto clínico relevante. Valiensi explica que la relación es bidireccional: el insomnio puede ser causa, consecuencia o ambas cosas a la vez.
Según Harvard Medical School, las personas con alteraciones del sueño tienen mayor probabilidad de desarrollar depresión o ansiedad, y estos problemas emocionales, a su vez, deterioran la calidad del sueño. El doctor Lawrence J. Epstein, de Harvard, observa que quienes presentan dificultades para dormir corren mayor riesgo de sufrir trastornos emocionales.
La Mayo Clinic define el insomnio como dificultad para conciliar o mantener el sueño, que con frecuencia provoca fatiga, bajo rendimiento y efectos negativos en la salud mental y la vida cotidiana.
Los síntomas y el círculo ansiedad–insomnio
Los síntomas incluyen fatiga persistente, menor rendimiento, irritabilidad y pensamientos recurrentes sobre el sueño. Valiensi señala que quienes duermen poco o mal durante largos periodos, por ejemplo dos años, tienen más de un 50% de probabilidad de desarrollar síntomas depresivos.
La preocupación excesiva por no poder dormir crea un círculo vicioso: la ansiedad aumenta y dificulta aún más el descanso. Harvard Medical School advierte que la hipervigilancia y el nerviosismo ante la falta de sueño agravan el insomnio y afectan la salud emocional.
MedlinePlus indica que el insomnio puede deberse a estrés crónico, hábitos inadecuados u otras enfermedades, y que reduce significativamente la calidad de vida. Estudios citados por Harvard señalan que hasta uno de cada cinco individuos con insomnio puede desarrollar depresión mayor.
Qué recomienda la ciencia para cortar el círculo
Los especialistas insisten en que el primer enfoque de tratamiento debe ser no farmacológico. Valiensi advierte sobre la tendencia a recetar medicamentos rápidamente y destaca la Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I) como alternativa inicial.
La Mayo Clinic explica que la parte cognitiva de la terapia ayuda a identificar y modificar creencias que perjudican el sueño. Entre las prácticas recomendadas figuran la higiene del sueño, rutinas regulares, limitar el uso de pantallas, reservar la cama solo para descansar, control de estímulos, técnicas de relajación y psicoeducación.
MedlinePlus sostiene que los cambios en hábitos de vida y sueño generan beneficios a largo plazo y que la medicación debe reservarse a casos evaluados por un médico y utilizarse por períodos limitados.
Fármacos: precauciones y límites
La Mayo Clinic advierte que los fármacos pueden ofrecer alivio rápido pero requieren supervisión médica. El uso prolongado de benzodiacepinas y de fármacos tipo Z puede provocar tolerancia, dependencia y rebote de insomnio al suspenderlos.
Valiensi señala que si no se tratan causas subyacentes, como ansiedad crónica o depresión, los síntomas suelen persistir pese al tratamiento farmacológico temporal. Incluso suplementos como la melatonina no están exentos de riesgos ni resultan adecuados en todos los casos.
MedlinePlus recomienda emplear la dosis más baja eficaz y limitar la duración del tratamiento cuando se prescriben sustancias para dormir.
Proteger el descanso es esencial para la salud mental. Fomentar buenos hábitos de sueño y consultar a un profesional ante dificultades persistentes puede representar un cambio decisivo para quienes enfrentan insomnio y trastornos del ánimo.



