27 de enero de 2026
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Potencias occidentales piden alto el fuego permanente en Siria para frenar al Estado Islámico

Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido instaron este martes al Gobierno sirio y a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) a evitar vacíos de seguridad en los centros de detención de yihadistas durante la transferencia de territorios en el noreste del país. La advertencia se produce cuando hasta 7.000 presos vinculados a Estado Islámico podrían ser trasladados desde Siria a instalaciones en Irak, una operación de emergencia que revela la fragilidad de la seguridad en la zona más de un año después de la caída de Bashar al Assad.

El comunicado conjunto, hecho público tras la reunión entre el ministro de Exteriores francés Jean-Noël Barrot; la titular británica Yvette Cooper; la viceministra de Exteriores alemana Serap Güler; y el enviado especial estadounidense Tom Barrack, subraya la necesidad de mantener esfuerzos colectivos en la lucha contra Estado Islámico y de coordinar las medidas de seguridad durante la transición territorial.

Los cuatro diplomáticos acordaron convocar sin demora una reunión de la Coalición Internacional contra Estado Islámico para abordar las preocupaciones surgidas por las acusaciones cruzadas sobre liberaciones de presos durante la transferencia de instalaciones. Barrack reconoció esta semana que el papel de las FDS como fuerza principal contra el grupo en el terreno ha disminuido, dado que Damasco está ahora dispuesto y en posición de asumir funciones de seguridad.

Un acuerdo que redibuja el mapa sirio

El 18 de enero, el presidente sirio Ahmed al Shara alcanzó un acuerdo con el líder de las FDS, Mazloum Abdi, para poner fin a las hostilidades e incorporar a representantes kurdos en las instituciones del Estado sirio. El pacto contempla la transferencia administrativa y militar inmediata de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa a Damasco, así como la integración de las instituciones civiles de Hasaka en la estructura estatal.

La Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria ha perdido alrededor del 80% del territorio que controlaba, un cambio rápido que se aceleró tras el fracaso de las negociaciones a finales de 2025 y la posterior ofensiva del Ejército sirio. El alto el fuego inicial de cuatro días fue prorrogado por 15 días más, un plazo que las potencias occidentales consideran insuficiente para asegurar una transición ordenada.

El almirante Brad Cooper, comandante del Mando Central estadounidense, advirtió que facilitar una transferencia ordenada y segura es esencial para evitar fugas que representen una amenaza directa para Estados Unidos y la seguridad regional. La preocupación se apoya en hechos concretos: algunos presos de Estado Islámico que escaparon de una prisión en el noreste sirio el 19 de enero permanecen en paradero desconocido, debido al caos que siguió al incidente. Hasta ahora, 275 reclusos han sido trasladados a Irak en operaciones aéreas, mientras Bagdad ha anunciado que los procesará y juzgará.

El resurgimiento de una amenaza latente

Estado Islámico incrementó su actividad en Siria a principios de 2025, aprovechando el vacío de poder y la debilidad de las nuevas fuerzas de seguridad tras la caída del régimen. En diciembre, una emboscada cerca de Palmira causó la muerte de dos soldados estadounidenses y de un intérprete civil, lo que motivó una respuesta estadounidense con ataques aéreos contra alrededor de 70 objetivos en el centro del país.

Desde entonces, las fuerzas estadounidenses y sus aliados han neutralizado o capturado a cerca de 25 miembros del grupo en territorio sirio, aunque los analistas advierten que la organización conserva células durmientes capaces de perpetrar ataques puntuales en áreas desérticas y rurales.

La declaración occidental no hace referencia a Turquía, un actor clave en el conflicto. Ankara considera que la Administración Autónoma kurda es una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), al que combate desde hace décadas, y ha lanzado tres operaciones militares en el norte de Siria desde 2016.

Francia ha subrayado que la integración de las FDS en el Estado sirio no debe imponerse por la fuerza, pero esa postura choca con los brotes de violencia recientes que han afectado tanto la gestión de los centros de detención como el proceso de transición política.

El panorama inmediato dependerá de si el alto el fuego se consolida antes de que expire el próximo sábado. Según Nanar Hawach, del International Crisis Group, el cambio drástico en el equilibrio de poder puede favorecer un acuerdo estable: las FDS han perdido la mayor parte de su territorio e influencia, mientras que Damasco tiene menos incentivos para ceder. Barrack advirtió que la alternativa sería una inestabilidad prolongada que beneficiaría el resurgimiento de las agrupaciones yihadistas que las potencias occidentales intentan contener.

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