31 de enero de 2026
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Vacuna que cambiaría el destino de elefantes y aldeas rurales en Tailandia

Una estrategia novedosa busca reducir la creciente tensión entre comunidades rurales y elefantes mediante la aplicación de métodos de control de natalidad. Por primera vez en Tailandia, autoridades de conservación administraron una vacuna anticonceptiva a elefantes salvajes para intentar gestionar el aumento poblacional y disminuir los conflictos entre humanos y estos paquidermos.

La medida responde a un incremento anual del 8% en la población de elefantes en cinco provincias del este del país, frente al 3% observado en otras zonas. La intervención se realizó en la provincia de Trat, en el sureste, donde veterinarios y funcionarios emplearon una pistola de dardos para vacunar a tres elefantas sin necesidad de anestesia.

Sukhee Boonsang, director de la Oficina de Conservación de Vida Silvestre, advirtió a AFP que, si no se actúa, “esto provocará más conflictos entre humanos y elefantes a largo plazo”.

Tras la vacunación, los veterinarios inspeccionaron a los animales para verificar que no presentaran complicaciones, informó la oficina. Datos oficiales citados por AFP indican que la población de elefantes salvajes en Tailandia pasó de 334 ejemplares en 2015 a casi 800 en 2023; además, el país alberga miles de elefantes en cautiverio.

Desde 2012, los choques entre humanos y elefantes han causado casi 200 muertes humanas y más de 100 muertes de elefantes, según la misma oficina. La expansión agrícola y la ocupación de hábitats naturales dificultan cada vez más la convivencia, ya que los animales invaden cultivos y zonas habitadas.

Antes de aplicar la vacuna en vida silvestre, el fármaco se probó hace dos años en siete elefantes en cautiverio en Chiang Mai, en el norte del país. El programa se ampliará: se administrarán 15 dosis adicionales a otras manadas antes del inicio de la temporada de lluvias en mayo, informó Boonsang a AFP.

El elefante asiático, animal nacional de Tailandia y especie catalogada como en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, enfrenta una situación crítica que requiere medidas innovadoras y seguimiento veterinario continuo. Tras la intervención, los ejemplares tratados mostraron buen estado de salud y volvieron a sus actividades habituales; el equipo responsable anunció controles periódicos para asegurar su bienestar.

Nuevos factores de riesgo: cambio climático y fragmentación de hábitats

Investigadores del Instituto de Ciencias Industriales de la Universidad de Tokio concluyeron que el riesgo de conflicto entre humanos y elefantes en Tailandia probablemente variará a medida que avance el cambio climático. El estudio, publicado en Science of the Total Environment, evaluó cómo podrían evolucionar estas interacciones entre 2024 y 2044 utilizando distintas proyecciones climáticas y socioeconómicas.

El autor principal, Nuntikorn Kitratporn, señaló que casi la mitad de la población tailandesa vive en áreas rurales y depende de la agricultura. La deforestación y la expansión de la agricultura comercial han fragmentado el hábitat de los elefantes, aumentando la probabilidad de encuentros con personas. Los bordes de los bosques resultan especialmente atractivos para los elefantes que buscan alimento, lo que facilita el acceso a cultivos y genera más conflictos.

El análisis proyecta un desplazamiento del riesgo hacia zonas más al norte y a mayores latitudes. En algunas áreas, el hábitat se volverá progresivamente menos adecuado, lo que originalmente puede aumentar el riesgo de interacciones y, con el tiempo, reducirlo. Comprender estas variaciones es clave para diseñar estrategias de convivencia a largo plazo.

Desafíos de conservación y conocimiento para el futuro

El impacto del cambio climático y la fragmentación se suma a una pérdida histórica de hábitat. Un estudio liderado por Shermin de Silva, profesora adjunta en la Universidad de California en San Diego y presidenta de Trunks & Leaves, muestra que los hábitats del elefante asiático se han reducido casi dos tercios en los últimos 300 años. De Silva enfatiza que, aunque los elefantes han convivido con las sociedades humanas durante milenios, todavía quedan importantes lagunas en nuestro conocimiento sobre su ecología y comportamiento.

De Silva también subraya que los elefantes necesitan desplazarse para sobrevivir, algo cada vez más difícil en paisajes fragmentados y sometidos a la expansión agrícola. Su notable capacidad de adaptación y solución de problemas puede convertirse en un reto cuando los animales cruzan barreras o acceden a zonas pobladas. Además, el cambio climático podría forzar a las poblaciones a desplazarse hacia nuevas áreas, incluso a través de fronteras nacionales, lo que plantea retos ecológicos y políticos.

Los avances en inteligencia artificial y aprendizaje automático ofrecen nuevas herramientas para estudiar la comunicación y las interacciones sociales de los elefantes, información relevante para la conservación y la toma de decisiones. De Silva aboga por replantear las estrategias de conservación, integrando la presencia de la vida silvestre en paisajes en transformación y reconociendo la influencia humana en los ecosistemas.

La protección del elefante asiático requerirá estrategias innovadoras, colaboración internacional y planificación a largo plazo para facilitar una coexistencia sostenible entre personas y elefantes en territorios compartidos.

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