5 de febrero de 2026
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EE. UU. e Irán se reúnen en Omán para reactivar negociaciones nucleares

La Casa Blanca confirmó que este viernes se celebrará en Omán una reunión con Irán para tratar el programa nuclear de la República Islámica, después de varios días de incertidumbre por desacuerdos sobre la sede y el formato del encuentro.

El anuncio de Washington se produjo horas después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, informara que la cita tendrá lugar en Mascate, la capital omaní, tras considerarse a inicios de la semana a Turquía como posible anfitrión.

“Está previsto que las conversaciones nucleares con Estados Unidos se celebren en Mascate alrededor de las 10 de la mañana del viernes”, señaló Araqchi en sus redes sociales.

El canciller iraní también agradeció a las autoridades omaníes “por haber hecho todos los arreglos necesarios”.

La delegación estadounidense estará encabezada por el enviado especial Steve Witkoff, mientras que Araqchi liderará el equipo iraní. Las negociaciones se organizan después de días de dudas sobre la ubicación y el formato, inicialmente planeados en Turquía.

Una fuente regional indicó que Irán exigió un formato limitado, con la presencia exclusiva de ambas delegaciones y un temario restringido al ámbito nuclear.

El cambio de sede fue aceptado por la administración Trump tras solicitudes de líderes árabes y musulmanes que pidieron mantener abierta la vía diplomática.

Un funcionario de la Casa Blanca reconoció que, aunque existían dudas sobre la probabilidad de éxito de las conversaciones, Washington optó por acudir a Omán para no poner en riesgo sus vínculos con aliados regionales.

“El gobierno estadounidense sigue siendo muy escéptico, pero presiones de los socios árabes influyeron en la decisión de mantener las negociaciones”, explicó la fuente.

El secretario de Estado, Marco Rubio, adelantó que el gobierno de Trump espera abordar en Omán no solo el tema nuclear, sino también “el alcance del programa de misiles balísticos iraní, el apoyo de Teherán a redes armadas en la región y el trato a la población durante las protestas recientes”.

Rubio subrayó que la postura oficial de Washington es que “la dirigencia clerical de Irán no representa a su pueblo” y afirmó que no hay otro país con una brecha tan marcada entre sus gobernantes y la sociedad.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, autorizó a la cancillería a negociar con Estados Unidos siempre que el diálogo se desarrolle en un “contexto propicio” y sin condiciones que Teherán considere inaceptables.

Fuentes iraníes sostienen que el líder supremo, Ali Khamenei, respalda el inicio de este proceso, pese a haber rechazado anteriormente cualquier contacto con Washington.

Las negociaciones en Mascate se producen tras semanas de alta tensión entre ambos países, marcadas por la represión de protestas en Irán y por el derribo por parte de la Marina de Estados Unidos de un dron iraní que se aproximó a un portaaviones en el mar Arábigo.

La Guardia Revolucionaria iraní también intentó interceptar un buque estadounidense en el estrecho de Ormuz, según fuentes militares de Estados Unidos. Irán no reconoció esos incidentes, pero el ejército mostró misiles de largo alcance durante una visita de altos mandos a una base estratégica.

En paralelo, Turquía buscó mediar para que las conversaciones se celebraran en su territorio, aunque finalmente aceptó que se trasladaran a Omán.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reiteró que “cualquier intervención extranjera en Irán representa un riesgo para la estabilidad regional” e insistió en la necesidad de soluciones diplomáticas.

La administración Trump mantiene su exigencia de que Irán renuncie de forma verificable a cualquier intento de desarrollar armas nucleares. Funcionarios estadounidenses han advertido que, si Teherán reanuda su programa atómico, la respuesta será inmediata y contundente. En ese sentido, el vicepresidente JD Vance declaró que “Trump buscará agotar las vías diplomáticas, pero no dudará en recurrir a otras opciones si lo considera necesario”.

Irán, por su parte, asegura que su programa nuclear tiene fines pacíficos, aunque en los últimos meses algunos funcionarios han amenazado con avanzar en el desarrollo de armas si persisten las presiones externas.

(Con información de EFE y AFP)

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