El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford a la región de Medio Oriente para sumarse al USS Abraham Lincoln, una medida que incrementa la presión militar sobre Irán en plena reanudación de negociaciones sobre su programa nuclear. “Partirá muy pronto”, dijo Trump al ser consultado por periodistas, y señaló que la nave será necesaria “en caso de que no logremos un acuerdo” con Teherán.
La decisión se confirmó tras informaciones de medios sobre los preparativos del Departamento de Defensa para el despliegue. El Ford operaba en el Caribe después de participar en una operación que terminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero. El portaaviones, con reactor nuclear y capacidad para más de 75 aeronaves, fue trasladado abruptamente desde Europa al Caribe en noviembre de 2025, extendiendo un despliegue que se aproxima a los ocho meses.
La llegada del Ford al mar Arábigo reforzará la agrupación liderada por el Abraham Lincoln, que está acompañada por destructores con misiles guiados y aviones de combate. El último antecedente de dos portaaviones estadounidenses en la zona data de junio del año anterior, tras ataques a instalaciones nucleares iraníes. Con solo once portaaviones en su flota, la Armada de EE. UU. considera estos buques recursos estratégicos, sujetos a programaciones anticipadas y a posibles extensiones en periodos de alta tensión.
Las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán se desarrollaron en Mascate, Omán, con mediación del ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, y no consiguieron un acuerdo definitivo. Trump advirtió que un fracaso tendría “consecuencias muy traumáticas” para la República Islámica y apuntó que un pacto podría alcanzarse “durante el próximo mes”. Autoridades estadounidenses han mantenido contactos continuos con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien exige que cualquier acuerdo incluya limitaciones al programa de misiles balísticos iraní y el cese del apoyo a grupos como Hamás y Hezbollah.
El despliegue coincide con tensiones internas en Irán tras la represión de protestas masivas el mes pasado, que según reportes dejó miles de muertos. Las familias de las víctimas han iniciado el duelo de cuarenta días, lo que aumenta la presión social sobre el Gobierno, que además enfrenta dificultades económicas agravadas por sanciones. Imágenes difundidas en internet muestran concentraciones de dolientes en ciudades como Mashhad, donde se han entonado canciones patrióticas en actos de memoria.
El Comando Sur de Estados Unidos afirmó que, pese al traslado del Ford, las fuerzas en Latinoamérica mantienen su capacidad para contrarrestar “actividades ilícitas y actores malignos en el Hemisferio Occidental”. El portavoz militar, coronel Emanuel L. Ortiz, señaló que “la postura de fuerzas evoluciona”, pero que la “capacidad operativa no lo hace”, y afirmó que siguen preparados para proteger intereses estadounidenses en la región.
Las monarquías del Golfo advirtieron que cualquier escalada militar podría desencadenar un conflicto regional, en un contexto marcado por la reciente guerra entre Israel y Hamás en Gaza y la persistente inestabilidad en el estrecho de Ormuz. La Casa Blanca no respondió a solicitudes de información sobre la duración y el alcance del despliegue del Ford, mientras la tripulación afronta un periodo inusualmente prolongado en alta mar.
(Con información de AFP, AP, Reuters, Europa Press y EFE)

