El partido de apertura en el nuevo estadio Ciudad de San Vicente combinó el aspecto deportivo con la formalidad de una inauguración. En el terreno de juego, el primer gol llegó a los 25 minutos del primer tiempo y, desde ese momento, el ritmo del encuentro se inclinó hacia el equipo que consiguió esa ventaja temprana. Ese tanto, lejos de ser un hecho aislado, condicionó estrategias, replanteó marcas y obligó a ambos conjuntos a ajustar su forma de juego para intentar recuperarse o ampliar la diferencia.
Paralelamente al desarrollo futbolístico, se llevó a cabo un acto protocolar de descubrimiento de placa que remarcó la importancia del nuevo escenario para la comunidad. Tapia y Mantegazza fueron los encargados de descubrir la placa conmemorativa del estadio, un gesto simbólico que representó la culminación de años de trabajo e inversión en infraestructura deportiva. La ceremonia reflejó la intención de dotar a la región de un espacio moderno y acorde a las exigencias actuales de eventos deportivos y culturales.
El estadio Ciudad de San Vicente no solo fue el marco de un partido de la competencia Estrella del Sur, sino que se presentó como una plataforma destinada a impulsar la actividad local. La presencia de la placa, descubierta por autoridades o referentes vinculados al ámbito deportivo, subrayó la trascendencia del proyecto: se trata de un lugar pensado para acoger partidos, entrenamientos y otras iniciativas que favorezcan el crecimiento de la disciplina en la zona. Para la hinchada y los vecinos, la inauguración supuso una oportunidad de mostrar apoyo y celebrar la disponibilidad de un nuevo espacio público.
Durante el encuentro, la dinámica provocada por el gol tempranero generó momentos de tensión y respuesta por parte del equipo que quedó en desventaja. Las acciones se intensificaron, con cambios tácticos y un esfuerzo por controlar el balón y recuperar el dominio. La intensidad del juego se mezcló con la celebración protocolar, y la camisa de la competencia Estrella del Sur sirvió de contexto para que el partido tuviera relevancia deportiva además del valor simbólico de la inauguración.
En términos generales, la jornada combinó ceremonial y competencia: la placa del nuevo estadio dejó constancia física del estreno, y el partido ofreció las emociones propias del deporte, con un primer gol que marcó un antes y un después en el desarrollo del duelo. A partir de ahora, el Ciudad de San Vicente se perfila como un punto de encuentro para futuras fechas del calendario local y regional, con la expectativa de que su infraestructura contribuya al fortalecimiento del fútbol y de otras actividades comunitarias en la zona.

