27 de febrero de 2026
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Valentino y Fausto, niños trasplantados de San Vicente que hoy viven con normalidad

Valentino, vecino de San Vicente, junto a sus padres antes del trasplante de riñón.

En una nota publicada por El Diario Sur, Valentino Mantegazza expresó su preocupación por la dificultad de lograr que las empresas se arraiguen en el contexto actual, pero sostuvo que la intención es impulsar el desarrollo económico: “El arraigo de empresas en este contexto es muy difícil, pero apuntamos a generar desarrollo económico”.

Esta afirmación remarca un desafío común en muchas localidades: la retención y consolidación de inversiones y empresas en entornos económicos inciertos. Factores como la volatilidad económica, la competencia regional, la falta de infraestructura adecuada, dificultades para acceder a financiamiento y la escasez de mano de obra especializada suelen complicar que las empresas establezcan raíces sólidas y permanentes en una zona. En ese marco, las declaraciones de Mantegazza ponen el foco en la necesidad de políticas y acciones concretas que faciliten ese arraigo.

Para promover el establecimiento y la permanencia de empresas, es habitual que autoridades y actores privados consideren una combinación de medidas. Entre ellas están incentivos fiscales temporales, programas de formación para trabajadores locales, mejoras en la infraestructura —vial, energética y digital—, acceso a créditos adaptados a pequeñas y medianas empresas, y la articulación de redes de proveedores locales. Además, una gobernanza transparente y previsibilidad en las normativas favorecen la toma de decisiones empresariales a mediano y largo plazo.

El fomento del desarrollo económico exige no solo atraer inversiones, sino también fortalecer el tejido productivo existente. Esto implica apoyar a emprendedores y pymes para que puedan crecer, innovar y competir, así como facilitar la colaboración entre el sector público, el privado y las instituciones educativas. La creación de clústeres sectoriales y espacios de incubación puede contribuir a generar sinergias que aumenten la resiliencia económica de una región.

Es importante subrayar que el arraigo empresarial no depende exclusivamente de incentivos externos. La calidad de vida, la disponibilidad de servicios, la seguridad y la estabilidad social son elementos que también influyen en la decisión de empresas y profesionales de instalarse y permanecer en un lugar. Por ello, las estrategias de desarrollo económico suelen complementarse con políticas urbanas y sociales que mejoren el entorno general.

En resumen, la observación de Mantegazza sobre la dificultad para consolidar empresas en el contexto actual pone en evidencia la necesidad de políticas integradas y sostenidas en el tiempo. Aunque el desafío es complejo, la combinación de incentivos adecuados, mejoras en infraestructura, capacitación y colaboración público-privada puede facilitar que más empresas se arraiguen y contribuyan al desarrollo económico de la región.

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