La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó una reacción inmediata en los mercados globales: los futuros de acciones estadounidenses abrieron con caídas superiores al 1% y el precio del petróleo se incrementó, aunque ambos indicadores mostraron cierta estabilización a lo largo de la jornada.
En Asia, los futuros del S&P 500 y del Dow Jones Industrial Average registraron descensos cercanos al 0,8% en la mañana en Bangkok, una tendencia negativa que se reflejó en las principales bolsas regionales. El Nikkei 225 de Japón llegó a caer más del 2% en las primeras horas y se situó aproximadamente 1,5% por debajo al mediodía, en 57.981,54 puntos. En Hong Kong, el Hang Seng retrocedía un 1,6% hasta los 26.215,91 puntos, mientras que el compuesto de Shanghai permanecía estable en 4.163,01.
El impacto se extendió al resto de la región: el índice de referencia de Taiwán bajó un 0,6% y el de Singapur un 1,9%. En Bangkok, el SET retrocedió un 2,1%. El S&P/ASX 200 de Australia descendió un 0,3% hasta 9.173,50 puntos. Las operaciones en Corea del Sur estuvieron suspendidas por un feriado local.
El precio del oro avanzó un 1,9% a las 7:15 de este lunes (6:15 GMT), cotizando en 5.378,88 dólares por onza, según datos de Bloomberg recopilados por EFE. Durante la madrugada el metal alcanzó un máximo intradía de 5.393,28 dólares, manteniendo una tendencia alcista que lo aproxima a los niveles históricos del 28 de enero, cuando llegó a 5.595,47 dólares por onza.
La plata subió un 1,35% hasta 95,05 dólares por onza, habiendo rozado los 100 dólares al inicio de la jornada (99,68 dólares). Otros metales también aumentaron: el cobre subió un 0,16% y se situó en 13.391 dólares en el mercado de futuros de Londres.
En el petróleo, los contratos de referencia llegaron a subir hasta un 13% ante el temor a interrupciones en el suministro tras los ataques y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor del 20% del crudo mundial. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 7,3% hasta los USD 71,94 por barril en la primera jornada. El oro, como activo refugio, aumentó un 1,5% hasta los USD 5.357,53 la onza.
En el mercado de divisas, el dólar estadounidense se fortaleció y el franco suizo mostró ligeros avances frente a las principales monedas. El euro cedió un 0,3% y el yen japonés cayó un 0,2% frente al dólar. El dólar australiano y el yuan se depreciaron en un ambiente de aversión al riesgo. Los bonos soberanos de Australia y Nueva Zelanda, considerados refugio, ganaron terreno en la apertura.
La escalada en Oriente Medio llegó en un momento de sensibilidad para los mercados, que recientemente registraron su mayor caída mensual desde abril.
Adam Hetts, jefe global de Multi-Activos en Janus Henderson, señaló que los ataques liderados por Estados Unidos en Irán han impulsado los precios del petróleo y reavivado el riesgo geopolítico.
Hetts añadió que, por ahora, los mercados descuentan un conflicto limitado, pero advirtió que si la escalada se prolonga el impacto podría aumentar. En su opinión, la diversificación y una perspectiva de largo plazo son esenciales en este contexto.
Según Bloomberg Economics, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría elevar el precio del petróleo hasta los USD 108, con efectos directos sobre la inflación global. El tráfico de petroleros está prácticamente detenido y tres barcos fueron atacados cerca del Golfo Pérsico, lo que refuerza los temores sobre una posible escasez de suministro.
Irán, por su parte, ha señalado que no busca un cierre formal del paso, pero las repercusiones en las rutas y en los seguros ya encarecen el transporte de crudo.
Dec Mullarkey, director en SLC Management, advirtió que la situación complica un momento ya frágil para los mercados, que estaban inquietos por la inteligencia artificial y posibles tensiones en el crédito. El aumento de los precios de las materias primas podría forzar nuevas liquidaciones de acciones si los inversores reducen su exposición al riesgo.
Ajay Rajadhyaksha, jefe global de investigación de Barclays, afirmó que aún no es momento de comprar la baja: el binomio riesgo-recompensa no resulta atractivo por ahora. Si las acciones cayeran más de un 10%, entonces sería una señal para comprar, pero no en el presente escenario.
(Con información de AFP y EFE)

