La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima que la producción combinada de los seis cultivos principales —soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada— alcanzaría alrededor de 147,9 millones de toneladas.
Otras proyecciones ubican la cosecha total cerca de 160 millones de toneladas.
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El incremento de la producción llega en un momento relevante para la economía. Para el Gobierno de Javier Milei, una campaña agrícola más abundante implica mayores ingresos por exportaciones y más disponibilidad de divisas, elementos clave para mejorar el superávit fiscal y acumular reservas en el Banco Central.
Para los productores, los resultados dependerán en gran medida de los rindes. En particular, quienes trabajan en campos alquilados ven sus márgenes condicionados por los costos y por precios internacionales que, salvo repuntes ligados a tensiones geopolíticas recientes, se habían mantenido relativamente bajos.
El informe de la Bolsa de Cereales, elaborado por el economista Ramiro Costa, destaca que el trigo presenta el mayor crecimiento relativo: la producción pasó de 18,6 millones a 27,8 millones de toneladas, un aumento del 49%.
Para el maíz se espera una cosecha de 57 millones de toneladas, un 16% más que en la campaña anterior. La producción de girasol se proyecta en 6,2 millones de toneladas, con un incremento del 24% sostenido por buenos rindes.
El trigo ya finalizó su cosecha en diciembre; actualmente el foco está en girasol y maíz. La recolección de soja se intensificará en las próximas semanas. En comercio exterior, la Bolsa estima exportaciones de granos y derivados por 106,79 millones de toneladas, un 8% más que en la campaña previa.
Por producto, se proyectan exportaciones de 17,3 millones de toneladas de trigo (mejora del 37%) y de 37,5 millones de toneladas de maíz (aumento del 25%). En tanto, las ventas externas de aceite de girasol se estiman en 1,51 millones de toneladas, con una leve caída del 4%.
En el complejo sojero se prevén reducciones en algunos segmentos: las exportaciones de poroto de soja podrían quedar en 7,2 millones de toneladas, un 42% menos que en la campaña anterior; el aceite de soja caería alrededor de 1%, hasta 6,72 millones de toneladas; mientras que la harina de soja mantendría despachos similares, en torno a 28,54 millones de toneladas.
Si los precios internacionales se sostienen en los niveles actuales, el valor total de las exportaciones agrícolas en la campaña 2025/26 alcanzaría unos US$36.386 millones, es decir, US$2.464 millones más que en el ciclo anterior, un crecimiento estimado del 7,3%.
Aun así, ese monto no superaría el récord histórico en valor registrado en 2021/2022, cuando el complejo granario exportó US$39.843 millones.
El desarrollo de la campaña estuvo condicionado por condiciones climáticas variables: comenzó con buenos niveles de humedad en los suelos, pero entre fines de diciembre y parte de enero se produjo un período de escasas lluvias que redujo el potencial productivo en algunas áreas.
La situación de los cultivos
Las precipitaciones posteriores mejoraron la situación en varias zonas, aunque el panorama sigue siendo heterogéneo. Mientras algunas regiones recuperaron humedad en los perfiles del suelo, otras mantienen estrés hídrico.
Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales, el 76,2% de los cultivos se encuentra en condiciones normales a excelentes, tras la mejora observada en semanas recientes por las lluvias.
La Bolsa de Comercio de Rosario también destaca un fuerte rebote productivo: su informe registra resultados récord en la cosecha fina, con trigo en 29,5 millones de toneladas y cebada en 5,6 millones. En la gruesa, el maíz podría alcanzar un máximo histórico de 62 millones de toneladas, y el girasol podría registrar la mayor producción del siglo, con 6,6 millones.
La soja se estimaría en 48 millones de toneladas, por debajo de registros anteriores, pero esto responde principalmente a una menor superficie sembrada; los rindes proyectados son superiores a los de la campaña pasada.




