17 de marzo de 2026
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Trump: la OTAN se negó a apoyar la campaña de EE. UU. e Israel contra Irán

Donald Trump afirmó que Estados Unidos ya no necesita el respaldo de sus aliados de la OTAN ni de otros países para una campaña militar conjunta con Israel contra Irán en Oriente Medio. La declaración se produjo después de que varios miembros de la alianza rechazaran intervenir en el conflicto, especialmente en relación con la reapertura del estrecho de Ormuz, cerrado desde el inicio de las hostilidades.

En un mensaje publicado en la red social Truth Social, Trump señaló que “la mayoría de nuestros aliados de la OTAN han informado a Estados Unidos que no desean involucrarse en nuestra operación militar contra el régimen terrorista de Irán”, aunque reconoció que “casi todos los países están firmemente de acuerdo con nuestras acciones y consideran que no se puede permitir, bajo ninguna circunstancia, que Irán posea armas nucleares”. El presidente añadió que la relación con la OTAN le resulta “unilateral”, argumentando que Estados Unidos destina “cientos de miles de millones de dólares anuales” a la defensa de sus socios, que según él “no hacen nada por nosotros, especialmente en momentos de necesidad”.

El lunes, los aliados de la OTAN rechazaron la propuesta de Trump para que la organización interviniera en la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz. Voceros alemanes, entre ellos el portavoz gubernamental Stefan Kornelius y el canciller Friedrich Merz, explicaron que “la OTAN es una alianza para la defensa del territorio de sus miembros y no existe el mandato para desplegar a la OTAN” en esa área. Merz indicó que ni Estados Unidos ni Israel consultaron a Berlín antes de los ataques y, por tanto, “la cuestión de cómo Alemania podría contribuir militarmente no se plantea. No lo haremos”.

Trump había advertido al Financial Times que la Alianza Atlántica afrontaría un futuro “muy malo” si no colaboraba en la reapertura del estrecho, por donde circulan alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado mundial. El bloqueo impuesto por Irán, en represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero, elevó los precios internacionales del crudo y aumentó la preocupación por un posible repunte inflacionario global.

El primer ministro británico, Keir Starmer, reafirmó que el Reino Unido no participará en una guerra contra Irán, aunque trabaja en un “plan colectivo viable” para reabrir la vía marítima y reducir el impacto económico. Starmer dijo que la prioridad es la “protección de los ciudadanos británicos en Oriente Medio” y anunció medidas de apoyo para los hogares ante el alza de los precios de la energía, que superaron los 104 dólares por barril. Francia y el Reino Unido barajaron acudir a una operación de vigilancia marítima, pero subrayaron que no sería bajo el paraguas de la OTAN.

La Unión Europea descartó modificar el mandato de su misión naval Aspides en el mar Rojo para incluir el estrecho de Ormuz. La alta representante, Kaja Kallas, afirmó que “esta no es la guerra de Europa, pero los intereses de Europa están directamente en juego”, defendiendo una solución diplomática y añadiendo que “nadie quiere entrar activamente en el conflicto”. Se informó que la UE estudia alternativas, como replicar acuerdos de exportación similares a los de grano ucraniano, aunque la mayoría de los Estados miembros rechaza una intervención militar directa.

Los gobiernos de España, Italia, Grecia, Suecia y Dinamarca confirmaron que no enviarán buques de guerra a la región. Autoridades italianas advirtieron que una participación militar equivaldría a “entrar en guerra”, mientras que Alemania cuestionó la eficacia de reforzar la presencia naval europea en una zona donde “ni siquiera la poderosa marina estadounidense garantiza el paso”. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, reiteró que “no es nuestra guerra, no la hemos empezado” y que no existe el mandato internacional necesario para involucrar a la OTAN o a la UE.

Frente a la falta de apoyo internacional, Trump concluyó: “Como Presidente de los Estados Unidos de América, el país más poderoso del mundo, ¡no necesitamos ayuda de nadie!”. El mandatario aseguró que el ejército iraní ha sido diezmado y que sus líderes han sido eliminados “en prácticamente todos los niveles”, por lo que, a su juicio, Estados Unidos y sus aliados en la región ya no enfrentan amenazas inmediatas procedentes de Teherán.

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