A los líderes les resulta difícil orientarse en un entorno caótico. Las reglas han cambiado y la tendencia a replegarse es una reacción psicológica comprensible ante la presión. Sin embargo, ese repliegue tiene costos significativos para la organización. En lugar de ceder a esa reacción, los líderes deben identificar por qué ocurre y actuar para romper el patrón.
OCHO FORMAS DE RECUPERAR LA CAPACIDAD DE ACCIÓN
Los líderes pueden empezar a introducir medidas que restauren la capacidad de acción en sus organizaciones. A continuación, ocho acciones prácticas para contrarrestar el repliegue:
1. Redibujar el mapa
Reconozca que el orden anterior se ha quebrado y construya una nueva estructura y narrativa que reflejen la realidad actual. Redirija la memoria operativa de la organización y deje atrás supuestos del pasado, por valiosos que hayan sido.
2. Normalizar la volatilidad
Comunique los cambios como hechos concretos, proporcionales y manejables para reducir la tendencia al pensamiento catastrófico. Reafirme que las alteraciones no implican la desintegración total de la organización y ofrezca marcos que permitan afrontar la incertidumbre con calma.
3. Crear anclas
Defina y comparta elementos que centren a las personas: presencia, esperanza, estabilidad, confianza y sentido de comunidad. Esas anclas proporcionan referencia y recursos emocionales en momentos de incertidumbre.
4. Fomentar la “capacidad negativa” en otros
Explique con claridad qué cambios han venido para quedarse, qué privilegios del pasado se han perdido y qué fuerzas están fuera del control organizacional. Alentar a tolerar la ambigüedad evita que la espera pasiva o la resistencia al cambio paralicen la acción.
5. Copilotar en lugar de solo delegar
No basta con delegar y retirarse. Cuando la incertidumbre aumenta, participar activamente con los equipos —acompañar, coresolver problemas y compartir ambigüedades— reduce la carga individual y demuestra que responsabilidades y riesgos son compartidos.
6. Romper patrones
Evite depender únicamente de voces y soluciones familiares. Abra espacio a perspectivas nuevas y menos convencionales para descubrir enfoques innovadores que se ajusten mejor a situaciones inéditas.
7. Hacerlo divertido
No responda a la amenaza imponiendo más control y rigidez; eso ahoga la curiosidad, la espontaneidad y la energía. Introduzca prácticas que recuperen la creatividad y el disfrute del trabajo para mantener la vitalidad organizacional.
8. Monitorear sus hábitos
Esté atento a señales de cambio en su mentalidad y en sus comportamientos. Detectar el repliegue a tiempo permite corregirlo y volver a impulsar la capacidad de acción.
El repliegue no es un fracaso de liderazgo; suele indicar dudas sobre la propia capacidad para influir en el futuro de la organización. La respuesta no es esforzarse más ni aferrarse a reglas antiguas: cuando el futuro es menos controlable, el liderazgo consiste en gestionar la incertidumbre y recuperar la capacidad de actuar, no en buscar certezas que ya no existen.



