El sostenido aumento del precio de la carne, que en los últimos meses ha sido uno de los principales impulsores de la inflación mensual y una carga para la alimentación y el presupuesto de los consumidores, beneficia sin embargo a los productores ganaderos en todas las etapas del ciclo vacuno.
Según cálculos de Equilibra, el alza de los productos cárnicos —incluyendo pollo, cerdo, fiambres y embutidos— fue más del doble que la del resto de la economía: mientras el IPC nacional creció a un ritmo promedio mensual de 2,7%, el segmento cárnico lo hizo a 6,3% mensual. Lorenzo Sigaut Gravina, economista de la consultora, estimó que si se excluyera el rubro “Carnes” la inflación promedio de los últimos cuatro meses habría sido 2,4%, frente al 2,7% que resulta con las carnes incluidas.
La mayor inflación del sector cárnico favorece a quienes se dedican a la cría, recría, invernada y engorde. El último informe trimestral sobre Resultados Económicos Ganaderos, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (con datos hasta febrero), registra que los precios de la hacienda continuaron al alza, con subas aproximadas del 11% en terneros de invernada y del 10% en categorías destinadas a faena.
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La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), con datos de Rosgan, señala que tanto el precio del novillito como el del ternero de invernada se encuentran en los máximos históricos para cada categoría. En la comparación interanual a febrero, el precio promedio del novillito mostró un incremento del 35% y se ubicó cerca de un 60% por encima del promedio de los últimos 15 años.
Invernada
En invernada, el ternero cotizó en Rosgan en febrero a $6.269 por kilo, lo que representa un aumento real del 51% respecto a febrero de 2025 y un 75% por encima del promedio entre 2011 y 2025. El informe añade que en marzo la referencia continuó subiendo, hasta $6.809 por kilo.
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Los altos precios de la hacienda sitúan los márgenes de la cría, la invernada y los sistemas de ciclo completo en niveles récord. Un modelo de cría sobre 450 hectáreas en la Cuenca del Salado (260 vacas, destete 72%) arroja un margen bruto cercano a $374.000 por hectárea, el más alto desde 2011. En términos reales, esa mejora alcanza 59% respecto del año previo y 62% frente al promedio de los últimos 10 años en la misma fecha.
Ciclo completo
Para productores de ciclo completo, tomando como referencia un campo de 330 hectáreas en el centro-sur de Córdoba (220 vacas, destete 65%, engorde ~12 meses), la producción llega a 157,3 kilos de carne por hectárea y un margen bruto de $406.000 por hectárea, 77% superior al año anterior en términos reales y 79% por encima del promedio de los últimos 10 ciclos productivos.
En sistemas de invernada, aun considerando el costo de reposición, los márgenes se mantienen elevados. Un modelo de alta producción (2,8 cabezas por hectárea y 216 kilos por cabeza en menos de 12 meses) muestra un margen bruto cercano a $833.000 por hectárea con el animal terminado, una mejora de más del 45% por sobre la inflación anual y del 66% respecto del rendimiento promedio anual desde 2011.
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Engorde
Aun en esquemas de engorde donde el grano es central, los resultados siguen siendo favorables gracias a la relación precio del maíz/animal terminado. Actualmente, por cada kilo de novillito gordo vendido, el engordador puede comprar aproximadamente 20 kilos de maíz, casi el doble de la capacidad de compra histórica. No obstante, el elevado costo de reposición del ternero obliga a vigilar la evolución del mercado de granos; cambios en retenciones a la exportación o variaciones en los precios internacionales de commodities (incertidumbres geopolíticas, como el conflicto en Medio Oriente) podrían revertir rápidamente estos resultados favorables.
El informe también advierte la contracara del buen momento ganadero: tensiones en la cadena industrial (frigoríficos) y en el mercado consumidor ante la dificultad creciente para trasladar y sostener los precios. Por eso, la combinación de una reposición elevada, una demanda interna que muestra signos de saturación y un contexto externo volátil (costos energéticos, precios de granos) puede derivar en ajustes inesperados, especialmente en sistemas intensivos de menor eficiencia. Las etapas de cría y ciclo completo se presentan más firmes y, aunque históricamente menos atractivas, hoy ofrecen condiciones de rentabilidad favorables tanto para productores tradicionales como para nuevos interesados en ingresar al negocio ganadero.



