13 de mayo de 2026
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Rutte insta a Europa a acelerar la transformación tecnológica y elevar gasto militar en la OTAN

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, instó a los países europeos a acelerar la transición tecnológica y a aumentar el gasto en defensa ante la amenaza que, según él, representa Rusia.

En una reunión en Bucarest con los líderes del flanco oriental y nórdico de la Alianza, abogó por avanzar hacia lo que denominó “OTAN 3.0”, una fase que exige transformar la industria militar y contemplar dedicar hasta el 5% del PIB a defensa.

Rutte describió esa visión como una forma de fortalecer la capacidad militar europea dentro de una alianza transatlántica que mantenga cooperación con Estados Unidos, pero en la que los aliados europeos asuman una mayor responsabilidad por su propia defensa.

Señaló que la estrategia actual es insostenible desde el punto de vista financiero, por el desbalance entre el alto costo de los misiles empleados y el menor costo de los drones adversarios. Por ello, propuso desarrollar soluciones tecnológicas más económicas aplicando lecciones de la guerra en Ucrania.

Como ejemplo, citó el aumento de la inversión en defensa de países como Polonia y Rumanía. Sobre Ucrania, dijo que las garantías de seguridad previstas están pactadas en un 90-95%, con el objetivo de evitar que Rusia reanude una ofensiva tras un eventual alto el fuego. A su juicio, solo con una renovación tecnológica y financiera la Alianza podrá seguir protegiendo a los ciudadanos en ambos lados del Atlántico.

Rutte también planteó que la OTAN debe reforzar sus capacidades antes de la cumbre de Ankara, prevista para julio, y propuso que los aliados destinen el 0,25% de su PIB a ayuda militar para Ucrania.

Esta iniciativa podría triplicar el flujo anual de recursos a Kiev, aunque enfrenta la oposición de algunos miembros importantes.

La propuesta responde al reclamo de países que aportan una proporción mayor de su PIB a la ayuda militar frente a otros aliados. Los países nórdicos y bálticos, junto con Países Bajos y Polonia, han contribuido más que otros estados europeos, mientras que en el sur de Europa el apoyo se mantuvo en niveles inferiores.

En el seno de la OTAN, la idea de fijar un objetivo porcentual para la ayuda a Ucrania generó escepticismo y algunos aliados, como Francia y Reino Unido, no respondieron aún a las consultas. El debate continuará en próximos encuentros, en particular en la reunión de ministros de Exteriores de la Alianza en Suecia, donde se evaluará el respaldo a las distintas propuestas.

La organización mantiene reservados los detalles de las deliberaciones internas, pero confirmó que el apoyo a Ucrania seguirá siendo una prioridad en la preparación de la cumbre de Ankara.

Rutte reconoció también la decepción de Estados Unidos por la reacción de algunos países europeos a los recientes ataques de Washington y Tel Aviv contra el régimen iraní, y aseguró que los aliados europeos captaron el mensaje y trabajan de manera conjunta para reforzar la seguridad, incluso en áreas estratégicas como el estrecho de Ormuz.

(Con información de EFE)

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