Una científica argentina, detenida y luego liberada provisionalmente en Brasil, está en el centro de una investigación judicial tras ser señalada como sospechosa de la desaparición de material biológico clasificado como peligroso en la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), en el estado de São Paulo.
Soledad Palameta Miller, de 36 años y coordinadora del laboratorio de Virología y Biotecnología de los Alimentos de la Unicamp, fue arrestada tras detectarse la falta de virus y otros agentes patógenos en un laboratorio de alta contención.
Palameta Miller es oriunda de Rosario y cuenta con formación en biotecnología por la Universidad Nacional de Rosario y un doctorado en ciencias por la Unicamp. Su trabajo académico se ha centrado en virología, desarrollo de vacunas y vigilancia epidemiológica. Su detención, ocurrida en febrero de 2026, está vinculada a la supuesta sustracción de virus gripales H1N1 y H3N2 y de otros agentes considerados de alto riesgo, lo que generó inquietud sobre la seguridad en instalaciones científicas brasileñas.
Según informes de medios brasileños, la investigadora está casada con el veterinario Michael Edward Miller y ambos serían titulares de la empresa Agrotrix, dedicada a la producción de virus modificados genéticamente con fines veterinarios.
Según el Portal de Docentes e Investigadores de la Unicamp, Palameta Miller obtuvo la licenciatura en Biotecnología en la Universidad Nacional de Rosario en 2013 y el doctorado en Ciencias por la Universidad Estatal de Campinas en 2019.
Entre 2017 y 2022 trabajó como analista en el Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales (CNPEM) en Brasil, participando en proyectos relacionados con ingeniería de vectores virales, inmunomodulación y desarrollo de anticuerpos monoclonales para terapias oncológicas. Desde 2022 realizó una estancia postdoctoral centrada en vacunas vectorizadas, pruebas diagnósticas rápidas para enfermedades aviares y producción de vacunas veterinarias.
Trayectoria científica y proyectos destacados
En su papel como docente en la Facultad de Ingeniería de Alimentos de la Unicamp, lidera investigaciones sobre vigilancia epidemiológica de virus transmitidos por alimentos y agua. Ha colaborado en el proyecto PREVIR-MCTI, dedicado al monitoreo de virus zoonóticos en fauna silvestre, y en propuestas que exploran el uso de micovirus y bacteriófagos para el control microbiano, según el portal institucional.
En los últimos años encabezó iniciativas para desarrollar productos diagnósticos y herramientas de vigilancia en salud animal y humana, manteniendo un enfoque alineado con el enfoque de “Una Salud” que integra la salud humana, animal y ambiental.
Investigación policial y situación judicial
La causa se originó tras la detección, el 13 de febrero, de la desaparición de material biológico —incluyendo virus H1N1 y H3N2— del laboratorio BSL-3 de la Unicamp, que opera bajo protocolos estrictos de bioseguridad. La Policía Federal la detuvo en flagrancia y se le imputaron cargos vinculados a robo, fraude procesal y transporte no autorizado de virus modificados genéticamente, en presunta violación de la normativa de bioseguridad.
Las indagaciones concluyeron que el material fue trasladado de manera irregular dentro de la universidad. Las muestras fueron recuperadas y no se constataron eventos de contaminación externa; sin embargo, algunos virus aparecieron en instalaciones distintas y en contenedores de residuos. Actualmente, la científica goza de libertad provisional y tiene prohibido ingresar a la Unicamp y abandonar Brasil sin autorización judicial.
La defensa de la investigadora indicó que limitará sus declaraciones a la vía judicial y mantendrá reserva pública, conforme a lo dispuesto por el Noveno Juzgado Federal de Campinas. Las pesquisas también alcanzan a su esposo, Michael Edward Miller.
La dirección de la Unicamp abrió una investigación interna y colabora con la Policía Federal, según comunicados y notas de prensa. El caso ha reavivado en Brasil el debate sobre los controles y la supervisión de laboratorios que manejan agentes biológicos de riesgo.
La Universidad Estatal de Campinas ha reiterado su compromiso de cooperar con las autoridades y de preservar la confidencialidad del proceso para facilitar la marcha de la investigación sin interferencias.



