31 de marzo de 2026
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Ejercicio intenso diario reduce riesgo de ocho enfermedades graves

Un estudio internacional publicado el 30 de marzo en la revista European Heart Journal concluye que apenas unos minutos diarios de ejercicio intenso pueden reducir el riesgo de desarrollar ocho enfermedades graves, entre ellas cardiopatías, demencia y diabetes. El análisis, basado en casi 100.000 personas de Reino Unido y otros países, registró la cantidad y la intensidad de la actividad física mediante acelerómetros y realizó un seguimiento durante siete años.

Según la Sociedad Europea de Cardiología, el beneficio está más relacionado con la intensidad que con la duración del ejercicio. Los investigadores usaron acelerómetros para identificar episodios breves de esfuerzo vigoroso —por ejemplo, correr para alcanzar un autobús o subir escaleras rápidamente— y encontraron que esas ráfagas cortas de actividad intensa se asociaron con menor riesgo de enfermedades inflamatorias, cardiovasculares y neurodegenerativas.

Al comparar la proporción de ejercicio vigoroso respecto al total de actividad diaria, el estudio observó que quienes realizaban movimientos intensos durante unos minutos al día presentaban un 63 % menos de riesgo de demencia, un 60 % menos de riesgo de diabetes tipo 2 y un 46 % menos de riesgo de muerte frente a quienes no incluían actividad vigorosa. Estos efectos aparecieron incluso con periodos de esfuerzo cortos, inferiores a 20 minutos semanales.

Principales hallazgos del estudio internacional

El análisis evaluó ocho enfermedades principales: cardiopatías graves, arritmias cardíacas, diabetes tipo 2, enfermedades inflamatorias de origen inmunitario, insuficiencia hepática, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad renal crónica y demencia. Los datos proceden del registro UK Biobank y se basaron en mediciones objetivas de movimiento, no solo en declaraciones de los participantes.

Los autores concluyeron que los beneficios se observan incluso en breves prácticas diarias de alta intensidad. Estas ventajas protectoras abarcan afecciones del sistema cardiovascular y también patologías neurodegenerativas, autoinmunes y metabólicas.

Impacto diferencial según el tipo de enfermedad

El profesor Minxue Shen, de la escuela de salud pública Xiangya en la Universidad Central del Sur, señala que la actividad física intensa aporta mayores beneficios por minuto que la actividad moderada. Según los investigadores, la intensidad es especialmente determinante para reducir el riesgo de enfermedades inflamatorias como artritis y psoriasis. Para problemas cardiovasculares graves, como infarto y accidente cerebrovascular, la protección también es mayor con ejercicios que provocan dificultad para respirar.

El estudio indica además que tanto la intensidad como la duración del ejercicio influyen en la reducción del riesgo de diabetes tipo 2 y de enfermedad hepática crónica: quienes dedicaban más tiempo a actividad intensa y mantenían una rutina semanal obtenían beneficios adicionales.

Efectos fisiológicos y recomendaciones

Los expertos explican que la actividad física intensa desencadena respuestas fisiológicas que no se producen con ejercicio leve o moderado: el corazón bombea con mayor eficiencia, los vasos sanguíneos ganan elasticidad y el cuerpo mejora la utilización del oxígeno. Asimismo, la actividad vigorosa reduce la inflamación y favorece la producción de sustancias que protegen las células cerebrales, lo que podría contribuir a la menor incidencia de demencia observada.

La investigación subraya que estos beneficios pueden lograrse fuera del gimnasio, mediante actividades cotidianas. Incorporar periodos breves de esfuerzo —como subir escaleras rápido o caminar a paso ligero— se asocia a mejores resultados de salud, y duraciones tan cortas como 15 a 20 minutos semanales de ejercicio intenso han mostrado mejoras estadísticamente significativas.

Los autores advierten que la actividad física intensa no es apropiada para todas las personas: adultos mayores o individuos con enfermedades preexistentes deben adaptar la intensidad a sus condiciones y consultar con profesionales de la salud. Para la mayoría, el mensaje principal es priorizar la calidad e intensidad del ejercicio diario por encima del tiempo total dedicado.

Según la organización cardiológica europea, estos hallazgos podrían influir en futuras recomendaciones sobre actividad física, permitiendo orientar el consejo médico de forma más individualizada según los riesgos y las enfermedades a prevenir.

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