La Policía de la Ciudad de Buenos Aires detuvo a un hombre de 23 años en el barrio de Villa Soldati, imputado por el abuso de una adolescente de 16 años, que era amiga de su prima.
Fuentes policiales informaron a Infobae que el arresto se concretó tras un allanamiento en una vivienda de la calle Lacarra, en el sur de la Capital Federal.
El hecho denunciado ocurrió en febrero pasado en una casa de Gregorio de Laferrere, partido de La Matanza. Según la denuncia, la víctima dormía en la vivienda de su amiga cuando el acusado ingresó durante la noche a la habitación y la habría agredido sexualmente.
Tras la presentación de la denuncia y las tareas de investigación, los efectivos pudieron identificar al sospechoso y localizarlo, por lo que fue detenido en el interior de su domicilio en Villa Soldati.
En el operativo, a cargo de la División Delitos contra Grupos Vulnerables de la Policía de la Ciudad, además de la detención se secuestraron elementos de interés para la causa.
Intervienen en la investigación el Juzgado Nacional en lo Penal de Rogatorias, a cargo del juez Gabriel Raúl Bustos, y el Juzgado de Garantías N°4 del Departamento Judicial de La Matanza, a cargo del juez Fernando Horacio Pinos Guevara, que ordenaron la detención y el traslado del imputado a la provincia de Buenos Aires.
Pastor preso por abusar de su hijastra
La Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó una resolución del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Chubut que había declarado la nulidad del juicio y dejado sin efecto una condena de 14 años de prisión impuesta a un pastor evangélico por abusar de su hijastra durante siete años.
El fallo anterior del STJ había anulado el proceso basándose en un aspecto procesal vinculado a los plazos, sin considerar el contexto excepcional de la pandemia de COVID-19, lo que, según fuentes judiciales, exponía a la víctima a una revictimización.
Los hechos comenzaron en el año 2000 en El Maitén. Samuel Figueroa, pareja de la madre de la víctima y pastor evangélico, fue señalado como responsable de abusos que se iniciaron cuando la niña tenía 8 años y se prolongaron de forma sistemática hasta cerca de los 15. Las conductas denunciadas incluyeron tocamientos, besos y acceso carnal.
Según la causa, el imputado aprovechaba momentos de soledad —cuando la madre viajaba o estaban a solas en la casa— y utilizó amenazas para silenciar a la víctima, diciéndole que si contaba lo sucedido su madre no podría soportarlo y se quitaría la vida.
En marzo de 2020, en Esquel, tras tres días de audiencias, Figueroa fue declarado culpable por abuso sexual con acceso carnal agravado.
Meses después, el Superior Tribunal de Justicia de Chubut anuló el proceso argumentando que el tribunal de juicio había excedido el plazo máximo para suspender las audiencias entre el veredicto y la imposición de la pena.
La Corte Suprema, con las firmas de los ministros Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti, revocó esa decisión y confirmó la condena. El tribunal sostuvo que los plazos procesales no pueden prevalecer sobre la protección de las víctimas de violencia sexual ni sobre el criterio razonable ante una emergencia sanitaria inédita.



