7 de abril de 2026
Buenos Aires, 18 C

Línea 57 reduce frecuencias y aumenta riesgo de paro

La crisis que atraviesan las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ya se refleja en el servicio diario. En ese marco, la línea 57, operada por Atlántida, redujo sus frecuencias en un 30%, una medida que afecta a miles de usuarios y que pone en duda la continuidad normal del sistema.

La menor cantidad de unidades circulantes impacta sobre todo en municipios del norte del conurbano —Pilar, San Miguel, Moreno, General Rodríguez y Luján—, donde se registran demoras prolongadas, coches llenos y esperas que en algunos casos superan la hora. Es un corredor estratégico que conecta esos distritos con la Ciudad de Buenos Aires, por lo que cualquier alteración incide directamente en la movilidad cotidiana.

Menos servicio y mayores costos

El recorte en la línea 57 no es un caso aislado. Desde el 1° de abril, varias empresas del AMBA operan con menos unidades por el aumento del combustible y por demoras en el pago de subsidios estatales. El precio del gasoil, que ya supera los $2.100 por litro, se convirtió en uno de los principales factores que tensionan la estructura de costos del sector.

Las cámaras empresarias sostienen que la combinación entre la suba de insumos y la falta de actualización de los ingresos volvió inviable la operación en las condiciones actuales. En ese contexto, advierten crecientes dificultades para mantener el servicio y para afrontar el pago de salarios.

Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), afirmó con claridad: “Hoy las empresas no tienen para pagar los sueldos”. Además, advirtió sobre la carencia de herramientas financieras que permitan sostener la actividad frente al aumento de los costos.

Incertidumbre y posible paralización

La situación plantea dudas sobre la continuidad del transporte en el corto plazo. Desde el sector advierten que, sin asistencia económica urgente, podría producirse una paralización total del servicio en las próximas horas.

“Que mañana funcione el transporte depende de que entreguen gasoil, que los bancos den descubierto y que colabore el sindicato”, indicó Pasciuto, señalando que el futuro del servicio está condicionado por múltiples variables.

El deterioro del sistema ya se observa en distintos puntos del AMBA, con filas extensas y demoras en estaciones clave, lo que genera dificultades para quienes dependen del transporte para llegar a sus trabajos o realizar actividades diarias.

Un problema que se extiende a nivel nacional

El panorama no se limita al AMBA. Desde la Federación Argentina de Transporte de Pasajeros (FATAP) advirtieron que cerca del 80% de las empresas del país está en riesgo de cierre, en un contexto marcado por subsidios atrasados, el aumento del combustible y una caída en la cantidad de pasajeros.

Artículo anterior

China y Rusia vetan resolución de la ONU sobre el estrecho de Ormuz

Artículo siguiente

Qué significa lavar platos y cocinar a la vez según la psicología

Continuar leyendo

Últimas noticias