9 de abril de 2026
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Pergolini pregunta a Gonzalo Heredia por qué no terminó el secundario

La visita de Gonzalo Heredia al programa Otro día perdido generó un momento tenso cuando la conversación se centró en su educación secundaria. Heredia contó que proviene de una familia de clase trabajadora —su padre es mecánico— y reconoció que dejó el secundario: “Estuve dos años ahí, dejé el secundario”, dijo. Ante las preguntas directas de Mario Pergolini sobre si había terminado los estudios o si pensaba retomarlos, Heredia respondió con claridad que no tiene intención de volver a cursar.

El intercambio incluyó detalles sobre intentos anteriores: dejó el secundario en tercer año y más tarde cursó en el turno nocturno durante año y medio, pero volvió a abandonarlo. A pesar de no haber completado el ciclo, explicó que realizó una maestría en escritura creativa en la UNTREF, un trámite que requirió presentar avales o credenciales que compensaran la falta del título secundario. La charla derivó en una reflexión sobre la realidad de muchos adultos que no finalizan la educación formal y sobre las expectativas sociales respecto a la escolaridad.

La emoción de Mario

Otro momento destacado del programa fue la fuerte carga emotiva que vivió Pergolini durante la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. En el estudio se presentó una carta manuscrita escrita por una abuela dirigida a Ignacio María Indino, un combatiente fallecido en 1982. El documento, conservado por la escuela Euskal Echea, se convirtió en el eje de un segmento que incluyó testimonios de excombatientes y puso de manifiesto cómo los archivos personales mantienen viva la memoria comunitaria.

En el programa participaron Marcelo Lapajufker y José Cruz, quienes relataron la historia de Indino y explicaron cómo la carta, producida por la escuela, permaneció inédita hasta que se reestableció el vínculo con el homenajeado. Contaron además que Indino, designado estafeta por su manejo del inglés, murió el 11 de junio de 1982 durante un ataque aéreo de Sea Harriers, en un hecho en el que también fallecieron otros soldados. La escuela mantiene un recuerdo permanente con su nombre y organiza actividades para transmitir esa memoria.

Al intentar leer la carta al aire, Pergolini se emocionó y no pudo continuar: interrumpió la lectura diciendo que no podía seguir. El momento puso en evidencia la sensibilidad frente a documentos históricos cargados de afecto y la manera en que relatos personales y escolares contribuyen a preservar la memoria colectiva.

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